8 de junio de 2014

Haciendo dehesas


Miramos las dehesas y sentimos naturaleza y vida, conservación y aprovechamiento de recursos. Nuestras dehesas, esos maravillosos paisajes que nos rodean y que en ocasiones no apreciamos suficientemente, tienen cientos de años. Su longevidad no está motivada sólo por la edad de las encinas, alcornoques y rebollos que encontramos en ellas, sino también en tantas y tan acertadas intervenciones humanas que desde la Edad Media cuidaron los montes, los mimaron porque eran fuente de riqueza y aseguraron su pervivencia.
Entre tantas y tantas noticias como atesora el arca sobre la tierra de Trujillo, sobre sus pueblos, sobre las actuaciones para el aprovechamiento múltiple de los recursos, muchos documentos nos hablan de decisiones acertadas porque suponen una apuesta por el futuro de ese bosque humanizado que es la dehesa.


1508, mayo 15, junio 2. Trujillo

Este día los dichos señores hablaron y platicaron cómo se an de desmochar las enzinas e alcornoques e robles de los montes desta çibdad para la conservaçión dellos, e acordaron e mandaron que de oy en adelante ninguna persona veçino de la dicha çibdad e su tierra ni de otra parte qualquier no sean osados de cortar ningún árvol en sus barvechos, salvo que desmochen el monte viejo por delgado e de lo nuevo no desmochen por lo alto salvo por lo baxo, que pueda colar el sol, e aclarar syn fazer perjuizio en los árvoles. Y que no an de dexar horca e rama como antes syno que ha de quedar cada árvol copado de rama e aconpañado de ramas en manera que dé fruto e que desvyen las ramadas de las enzinas por manera que el pie del árvol ni las ramas de  él no reçiban perjuizio ni daño e que en las matas dexen sus pyes a marco, que son ocho pies de marco de pie a pie de árvol, e asy mismo aparten las ramadas de los pinpollos e árvoles. E que el que contra esto pasare, caya e yncurra en pena de çien mrs. por cada pie que contra la forma susodicha lo desmochare e por cada pie que del todo desmochare pague dozyentos mrs. para nos el dicho conçejo. E mandaronlo pregonar públicamente porque ninguno pretenda ynorançia.
Pregonose en la plaça pública este dya por Andrés de de Miranda, pregonero, ante mi Françisco Martínez, escrivano del dicho conçejo. Testigos, Luis de Góngora, escrivano, e Françisco Galindo e Gonçalo del Amarilla e otros veçinos de la dicha çibdad de Trogillo.

Que se hable sobre la hordenança de la pena de los montes que cortan e desmochan. Acordaron los dichos señores que se desmochen las enzinas de los montes viejos e nuevos por alto, por manera que queden los lados e sobacos sanos para que den fruto e que no se desmoche el dicho monte syno de diez a diez años, so las penas suso dichas en las ordenanças del conçejo desta çibdad. Este día se pregonó por Juan Pérez de Talavera, pregonero público, en la plaça.

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 9.1. Fols.  48r. y  53v.)


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