13 de diciembre de 2012

El saludador de Trujillo


   El libro de contratos del concejo conserva entre sus páginas múltiples acuerdos entre la ciudad y quienes se comprometen a trabajar en su oficio residiendo en Trujillo, prestando determinados servicios a los vecinos o contribuyendo a realzar los actos religiosos y civiles que celebra la ciudad. En dichos contratos se establece el salario a percibir y las condiciones que han de cumplir en el desempeño de sus funciones, funciones que a veces resultan curiosas.

   El 3 de abril de 1632, el alcalde mayor de la ciudad, Antonio Lasso de Calatayud, en compañía de los regidores presentes en la sesión del ayuntamiento establecen el salario que durante el año siguiente percibiría el asturiano Mateo Bernardo de Quirós, diez mil maravedís por su oficio de "saludador, atento que en esta ciudad no le ay y puede resultar muchos daños en personas e ganados, y para que aya saludador para lo que se ofreciere". En esa misma sesión, se encomienda al regidor Nicolás de Casarrubios para que realice el asiento con el mencionado saludador. ¿Y qué virtudes adornaban a este profesional de.... ? ¿de qué? ¿Qué función tenía un saludador? Desde luego nada relacionado con la cortesía, los buenos modales, la representación del concejo o algo similar de lo que el término saludador nos hace inicialmente pensar. 
   Nuestro diccionario de la Lengua Castellana los tilda de embaucadores pero no parecen pensar así los regidores trujillanos ni otros muchos concejos que recurrieron a ellos para garantizar sus servicios. Unos servicios que iban desde la curación de la rabia y otras enfermedades, el dominio del fuego o la capacidad de apaciguar tormentas y granizos. Todo un repertorio de facultades que les hacía especialmente apreciados. Según la tradición, los "poderes" que utilizaban a través de su saliva y aliento les eran conferidos en el mismo momento de su concepción. Ser el séptimo hijo varón tras seis hijos también varones, haber nacido el día de Navidad o el Viernes Santo, les hacía poseedores de estos "dones".

1632, abril 5. Trujillo.
Asiento con el saludador
10U000 mrs. de salario
En la  muy noble y muy leal ziudad de Trugillo a çinco días del mes de abril de mil y seisçientos y treinta y dos años. Ante mi el escrivano y testigos parezieron el señor Nicolás de Casarrubios, veçino y regidor desta çiudad, en birtud de la comisión del ayuntamiento de tres deste mes y año para lo aquí contenido, de la una parte, y de la otra Mateo Bernardo de Quirós, natural de las Asturias de Obiedo, saludador, y fueron convenidos en que el dicho Mateo Bernardo de Quirós asista en esta çiudad por tiempo de este año a exerçer el ofiçio y graçias de saludador para todas las cosas tocantes a él y por la asistençia que a de hazer se le a de dar y dará por esta çiudad y su mayordomo de propios que es o fuere diez mil mrs. de salario pagados en los terzios del año y como se pagan los demás maravedís de la libranza general que se da por esta dicha ziudad. Y el dicho año començó a correr desde el dicho día tres deste mes. Y se obligó de no hazer ausençia desta çiudad de ocho días arriba para que siendo nezesario éste para lo que se ofreçiere de su ofizio y ausentándose más tiempo se pueda traer otro saludador a costa del suso dicho donde quiere que se hallare y pagarle de los dichos diez mil mrs. Y cada parte por lo que le toca el dicho señor Nicolás de Casarrubios obligó los bienes de la çiudad y el dicho Mateo Bernardo de Quirós su persona y bienes y dieron poder a las justiçias y juezes de Su Magestad y lo rezibieron por sentençia pasada en cosa juzgada, renunziaron las leyes de su favor y defensa y la jeneral non vala y otorgaron este contrato en forma, siendo testigos Diego Serrano y Domingo Garçia y Antonio Gonçalez Cordero, veçinos desta çiudad, y los otorgantes lo firmaron.

Nicolás de Casarruvyos (rúbrica) Mateo de Quirós (rúbrica)
Ante mi Pedro Manglano (rúbrica)

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 44.27. Fol. 144)


10 de noviembre de 2012

Desde los confines de Persia


    Ya hemos mencionado en alguna otra ocasión la riqueza de contenidos que las actas municipales guardan como un tesoro. Los múltiples temas que han de ser tratados en las reuniones que corregidor y regidores realizan una o dos veces por semana nos muestran, más que ninguna otra fuente documental, el discurrir del día a día de la ciudad. Acuerdos económicos, disposiciones sobre las fiestas, el mercado, las peticiones que los vecinos hacen llegar, las cartas que desde la Corte o Badajoz reclaman, ordenan, comunican, avisan, anuncian llegadas, muertes, victorias o nacimientos. Y de vez en cuando... una curiosidad, un asunto extraño, un tema oscuro. Algunos ya han ido saliendo del arca y otros muchos aún se esconden entre los cientos de folios que configuran la completa colección de actas municipales que conserva el Archivo trujillano.

    Cuando el 16 de mayo de 1727 se reunía el corregidor, Juan Hipólito Fernández Bazán,  con los tres únicos regidores que asisten a la sesión del concejo -Francisco José de Mendoza, José de las Casas y Orellana y Nicolás Antonio de Orozco- de los diez caballeros que ejercían tal oficio en la ciudad, se presenta ante ellos un personaje extraño. 
     Desde lejanas tierras, quien afirma ser príncipe de "Antelíbano" trae carta de su majestad Felipe V, carta de presentación diríamos hoy, carta de recomendación también; credenciales que aseguran su procedencia, su condición de cristiano y perseguido en los dominios del Turco. ¿Y pide?. Ayuda, limosna, apoyo económico a su causa. ¿Aspecto?, no lo dicen, aunque hemos de suponer exótico para un Trujillo del siglo XVIII, aun cuando estuviera acostumbrado a ver pasar por sus caminos gente diversa y diferente. ¿Le creyeron?. Parece que sí a juzgar de lo resuelto por el consistorio. A pesar de la escasez de sus arcas, el asunto lo merece. 240 reales de vellón se asignan a tan justa causa, cantidad que quizás se llevó el extraño príncipe de la ciudad de Trujillo. Quizás porque, ¿le pagaron?. El archivo no conserva las cuentas de ese año pero no creemos que se fuera de vacío.


1727, mayo 16. Trujillo.

  La ziudad dijo que respecto averse hecho presente una carta orden de Su Magestad  que  a traido a ella el prínzipe de Antelíbano, Hazen Gafer, natural de los confines de Persia, en que le encarga que por ser como es cathólico christiano y tener su casa y familia observante de nuestra sagrada relijión en tierras tan remotas internadas en los dominios del Turco, a quien por feudo paga crezidas cantidades, le atienda la ziudad usando con él de la calidad que le fuera posible aziéndole la limosna según sus caudales y la expresada nezesidad que le pareziere correspondiente, por la qual relación acordó que sin embargo de hallarse con crezidos empeños que es nezesario, atendiendo a los expresados motivos, se dieren del caudal de propios al referido Prínzipe doszientos y quarenta reales de vellón por bía de limosna y para ello se despache libramiento en cuia virtud se hagan buenos al Mayordomo de dichos propios.

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 255. Fols. 25v-26)


                                        Ahmed III, sultán del Impero Otomano (1703-1730)
 

31 de octubre de 2012

Topónimos

    Aun cuando la mayor parte de los documentos del Archivo Municipal de Trujillo cuentan con su referencia de fecha, lugar de realización e incluso razón de su elaboración, hay algunos de los que sólo podemos aproximarnos a su datación a través del tipo de letra, semejante casi siempre a otros existentes en el archivo por ser de la misma mano.
    A pesar de no poder fechar de un modo concreto el documento que hoy sacamos del arca, está claro que fue redactada en el siglo XIX y ofrece una información curiosa y valiosa sobre el conjunto de la tierra trujillana. Casas de campo, fuentes permanentes, arroyo y puentes, con los ojos que los soportan y estado de utilidad de los mismos son datos valiosos en si mismo y por sus referencias toponímicas.


Siglo XIX. S.f.

Razón de las casas de campo que ay en este Partido de Trugillo. A saber
Solanilla
Magasquilla
La casa de los Almendros
Las dos Matillas
Pasqualito
Rongil
Casillas
Galocha
Las Provisoras
Casa de Dª Catalina
Carrascal Carmonilla
Guañispedro de la Torre
Las Girondas
Torre Herrera
Mojaillas
Casa de la Cadena
Casa de los Llanos
Casa de Casco

                                      Yd de las fuentes permanentes
La Herrumbrosa y Herrumbrosillo
Torrejón
Fuente blanca
Balcaliente
Torre Muriel
Las Infantas
La de los Templarios
Dehesilla
Fuente del Muerto
La fuente de la Vieja
Pozo del Rey
Pozo del Burro
Fuente del Fresno
La fuente de los Madereros
Fuente de los Aullones
Valbellido
Valle Albín
Fuente de Malnombre
Aldea Nueba
Guaperalejo y Guaperalón y Galocha
Torre de Marcos

Arroyos que hay en la Jurisdición
Magasca y Magasquilla
Las Canteras
Tamuja
Gibranzo
Río del Monte
Tozo
Marlinejo
Arroyo de Garciaz
El de Berzocana
Pizarroso
Logrosanejo y  La Casa
Herrera
Ruecas
La Gargáliga
Jumazo
Búrdalo
Crezeera

Puentes en iden y arcos que lo contienen, época de construcción
Magasca, quatro, descompuesta. La del camino de la Cumbre. Ojos, 3 y 4
Tamuja y Gibranzos, abiles, 4 ojos cada una
Puentes de Don Francisco, 6 ojos
Puente Mocha, 4 ojos y sin acitaras
Puente de las Anguilas, 3 ojos, útil
La puente de Ruecas, descompuesta, 4 ojos
Puente del Conde, buena, quatro ojos
La Puente del Camino de Torrezillas en Tozo, algo descompuesta, 4 ojos
Puente de la Sabadera
Puente de la Buitrera, 8 ojos, compuesta
Puente de Miraelrío en el Camino Real, nuebe ojos

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 1157.6)

Puente sobre el río Gibranzos
 

13 de octubre de 2012

Arresto domiciliario


     Las reuniones del concejo trujillano no siempre discurrieron en paz y concordia. El desigual reparto de los cargos concejiles entre las familias que se agrupaban en torno a los tres linajes, trajo en ocasiones desavenencias y disputas, sobre todo a la hora de la elección de dichos cargos. Otras muchas veces, el ayuntamiento trujillano no es sino la caja de resonancia de conflictos externos a la ciudad que hace que los regidores se posicionen ante ellos y muestren un apoyo diverso a una u otra facción del reino. Y luego están las disputas personales que igualmente trasladan tensión y conflicto al gobierno de la ciudad. Tierras, enconos personales, conflictos familiares... siempre podía saltar la chispa y llegar a las manos... o a las armas.
   Como árbitro, en principio imparcial, el corregidor de la ciudad ha de imponer la paz. sosegar los ánimos y procurar que la ciudad se gobierne con la mayor armonía posible. Para evitar males mayores, el licenciado Morillas, corregidor de Trujillo en 1578, prohíbe que los regidores acudan a las reuniones del concejo portando armas: las públicas, evidentes, y también las secretas, las que ocultas en los ropajes podían ser utilizadas en una acalorada discusión. Les hace jurar que no acudirán con ellas, pero.... dos de los regidores se niegan a realizar tal juramento y su argumento para negarse parece peregrino: si pasado el tiempo se les olvidase, podrían ser acusados de perjuros...  Pues a casa, arrestados, sin salir. Y si se les ocurre abandonarlas... una buena multa.

1578, diciembre 5.
Que no se metan armas en consistorio.
Este dia el señor correxidor dixo que porque podría suçeder algún ynconbeniente de que los cavalleros de este ayuntamiento tubiesen en él armas en el entretanto que están en él, que mandaba y mandó que durante el dicho ayuntamiento ninguno tenga armas públicas ni secretas, con pena de seys reales por cada vez para los pobres de la cárçel y para que lo de las armas secretas de que pueden presentar mayores ynconbenientes se guarde mejor, mandó que cada uno jure de no tener en el dicho cabildo y ayuntamiento las dichas armas secretas y que ninguno sea admitido a el dicho ayuntamiento hasta que hagan el dicho juramento. E luego el señor Rodrigo de Senabria dixo que él no meterá arma secreta alguna en este ayuntamiento y que pide y suplica a el señor correxidor no le mande jurar en esto porque podría, con meses y años, olbidársele e yncurrir en pena de perjuro. Y que apela del dicho auto y mandato.
El señor Juan de Hinojosa dixo lo mesmo que el señor Rodrigo de Senabria.
El señor Pedro de Orellana dixo que en el primer ayuntamiento lo jurará e luego hizo el dicho juramento en forma como los demás.
E luego los demás caballeros regidores hizieron el dicho juramento en forma de lo cunplir durante el ofiçio del señor correxidor.
E luego su merçed, el dicho señor correxidor, visto lo suso dicho dixo que mandava y mandó que los señores Rodrigo de Senabria y Juan de Hinojosa se bayan a sus casas y las tengan por cárçel segura y dellas no salgan en manera alguna sin liçençia de su merçed, so pena de çien mil mrs. a cada uno para la cámara de su magestad y que juren de guardar la carçelería que su merçed les manda.

Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 43, fol. 197v. 



29 de septiembre de 2012

Acogidos en la dehesa


El Geógrafo dice:

   En este otoño rompiente, las dehesas han recibido con fruición el agua que generosamente les caía. Las resistentes y coriáceas hojas de encinas y alcornoques han amansado la fuerza del agua que lentamente ha calado en una tierra sedienta y generosa y que pronto se apreciará en esas rubicundas bellotas que atraerán a grullas y torcaces y que permitirán montaneras intensas. Las dehesas, con sus árboles verde-cenicientos y sus frutos, que irán del verde al ocre, son buena muestra del buen hacer de la gente que a lo largo del tiempo las conformó, que las aprovechó y que ahora, una y otra vez, las redescubre y las comparte. 
   Las dehesas son ese paisaje que une las tierras extremeñas y que aparece con más o menos intensidad en todas ellas como un  suave y calmado mar verde. En este otoño fragante de humedad, en este día de San Miguel, las tierras fragosas del Tajo y de dehesas de Mirabel -en la Reserva de la Biosfera de Monfragüe- se hicieron piña y escuela, fueron un espacio para compartir y de andadura gracias a la Mancomunidad de municipios Riberos del Tajo. Bajo cielos de nubes destrenzadas y del planear de buitres, anduvimos y nos sentimos acompañados y acogidos; compartimos camino y yantar, como los peregrinos. Y como ellos -nunca Perdidos por la dehesa-, aprendimos y  compartimos el esfuerzo de plantar en una tierra acogedora y recia; sentimos y supimos cómo apostar los brotes para guiarlos y crear nuevos áboles. Y degustamos caldos conventuales del Palancar y perniles bien engrasados de las Dehesas chinatas. Un placer para los sentidos porque se hacía en amigable e ilusionante compaña. 
    En los próximos tiempos, las tierras al oeste de Monfragüe sentirán que por sus caminos y veredas la gente recorre y comparte sus dehesas; las mismas que se fueron cuidando desde hace siglos y que en estos tiempos se siguen mirando como un proyecto colectivo y futuro. 
   A quienes a lo largo del tiempo las cuidaron, a quienes nos acogieron ahora y  siempre mimaron las dehesas, a quienes las sienten y ayudan a divulgar, tan solo podemos mostrarles nuestra gratitud, desearles una buena andadura y comprometernos con ellos a velar por un patrimonio común, las dehesas. 
   Lo que hoy nos mostraron y compartimos se hizo desde antiguo y desde antiguo lo recogió el arca de mil maneras. En ocasiones, como ocurría sobre las dehesas del borde de la penillanura, por las tierras de Aldeacentenera, los viejos documentos señalan el trabajo de sus vecinos  apostando sus chaparros, obedeciendo la orden que desde Trujillo llega, pero asegurando también la supervivencia del monte, de su monte que, al fin y al cabo, aseguraba también la vida de sus vecinos.


1719, abril, 1. Aldeacentenera.
Aldea Nueba
15U
Yo Pedro Martín Carmona, notario apostólico y escrivano de fechos en este asiento de Aldea Nueva, arraval de la muy noble y muy leal ciudad de Truxillo hago fee cómo de horden del señor don Mathías Crespo y Suárez, corregidor de ella, se han apostado por los moradores de este dicho asiento en el ejido de él, que fue adonde por dicho señor se les hordenó, quince mil pies de enzina, antes más que menos, los quales e contado por mi mismo y están echos con el arreglo que por dicho señor y el guarda mayor de los montes se presentó, y para que conste lo signé y firmé en dicho asiento oy, primero de abril de mil setezientos y diez y nueve.
En testimonio de verdad (signo)
Pedro Carmona (rúbrica)
Son 15U mil pies de enzina apostados.

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 404.3)

Mirabel. Día de San Miguel.

 

15 de septiembre de 2012

El nuevo maestro


   Los niños y niñas vuelven a clase. Comienza un nuevo curso escolar y las aulas se llenan de nuevas y viejas caras que se reencuentran tras las vacaciones. Mochila nueva o heredada, cuadernos impolutos, lápices afilados, nuevos libros por descubrir. Siempre ha sido un tiempo de expectación, a veces colmada y otras defraudada. ¿Profe nuevo? ¿El mismo del año pasado? ¿Aquel que nos trasmitió su pasión por su asignatura o ese otro con el que no acabamos de conectar? Una y mil veces se ha repetido la misma escena.
    En 1898, los alumnos de la escuela elemental de niños de Trujillo reciben a un nuevo maestro. Se llama Felipe Vidarte Zambrano. Su hermana Narcisa lleva la escuela de niñas de Villanueva de la Serena. Es un maestro ya mayor, en septiembre cumplirá 64 años. Ha llegado a la ciudad desde Alcuéscar, donde a lo largo de 38 años  ha educado a muchas generaciones. 
   Al acabar sus estudios, en 1858, se hace cargo de la escuela de El Pino, entonces ayuntamiento independiente y hoy caserío agregado a Valencia de Alcántara. Poco duró su estancia allí, porque el 27 de noviembre de 1860 toma posesión de la escuela de Alcuéscar, donde permanecerá hasta trasladarse a Trujillo al final de su vida profesional y como merecido ascenso. 
    En un acto solemne, los alumnos asisten a su toma de posesión. Preside el alcalde de la ciudad, el director de la escuela superior y Mariano Santurino, quien será su compañero en la ilusionante tarea de enseñar.  Tan ilusionante que ha trasmitido a sus hijas la pasión por el magisterio. Agustina, Isabel y Narcisa Vidarte Meléndez son ya maestras. 
    Una de ellas, Isabel, seguirá sus pasos hasta Trujillo y un año después se hace cargo de la plaza de maestra auxiliar de niñas en la escuela de la ciudad. Junto a Felipe, sus hijas Isabel, Esperanza y Filomena viven en la plaza del Mercadillo y cuando su padre se jubile, apenas tres años después de haber llegado a Trujillo, volverán a su localidad natal, Alcuéscar.


1898, junio 14. Trujillo.
Acta de posesión. En la ciudad de Trujillo, siendo las once de la mañana del día catorce de Junio de mil ochocientos noventa y ocho, se constituyó, asistido por mi el infrascrito Secretario, en el local que ocupa la escuela elemental de niños de esta ciudad, Don Modesto Crespo Michel, Alcalde Presidente de este Excmo. Ayuntamiento, con el fin de dar posesión de la plaza de Maestro de esta escuela a D. Felipe Vidarte Zambrano, nombrado por D. Vicente Santamaría de Paredes, Director General de Instrucción Pública, en virtud de concurso de ascenso.
Abierto el acto y ocupada la presidencia por el Sr. Alcalde Don Modesto Crespo Michel, estando presentes D. Álvaro González Rivas, profesor que rige la escuela superior, D. Mariano Santurino Rues, interino de la elemental de esta ciudad, y gran número de niños, el infrascrito, de orden de S.Sª dio lectura en alta voz del título de nombramiento exhibido por el interesado y seguidamente el Sr. Presidente dio la posesión de la plaza de Maestro de esta Escuela a D. Felipe Vidarte Zambrano, dándole a conocer como tal profesor a los alumnos y demás individuos que se encuentran dentro del local, ofreciendo todos guardarle las consideraciones y preeminencias que le corresponden. El referido D. Felipe Vidarte dio las gracias y en breves palabras hizo comprender a los alumnos sus buenos deseos en favor de la enseñanza, prometiendo cumplir por su parte lo mejor posible en el desempeño del cargo que se le confiere.
Inmediatamente el señor Alcalde Presidente dispuso levantar la presente acta de la que se dará conocimiento á la Junta Provincial de Instrucción Pública, y leída que fue en alta voz se aprobó, firmó y ratificó por todos los concurrentes, de que certifico:
M. Crespo (rúbrica) Felipe Vidarte (rúbrica)
Álvaro G. Rivas (rúbrica)      Mariano Santurino y Rues (rúbrica)
Santiago Fernández. Secretario (rúbrica)

Nota. En el día de hoy cesa en el cargo de maestro de la Escuela Elemental de niños de esta ciudad D. Felipe Vidarte Zambrano, por haber sido jubilado.
Trujillo, 1º de setiembre de 1901
El oficial
J. Guerrero

1899, septiembre 3. Trujillo.
Acta de toma de posesión. En la ciudad de Trujillo, siendo las cuatro de la tarde del día tres de setiembre de mil ochocientos noventa y nueve, constituido en el local que ocupa la Escuela Elemental completa de niñas de esta ciudad y su Arrabal de Huertas de Ánimas, D. Emilio Martínez Montero, Alcalde Presidente del Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad, asistido de mi el infrascrito Secretario, y estando presente la señora Directora de dicha Escuela, Doña Ceferina Montero Palomar, y muchas niñas de las asistentes a la misma, en cumplimiento de lo que previene el artículo 34 del Reglamento vigente para la provisión de escuelas, se dio posesión de la plaza de Maestra ausiliar de la misma a Doña Isabel Vidarte Meléndez, quien hallándose presente, y después de exhibir sus títulos profesionales, prometió cumplir vien el cargo para que había sido nombrada.
Dado por terminado este acto, por el Sr. Presidente se ordenó levantar la presente acta, dando conocimiento a la Junta Provincial de Instrucción Pública, se aprobó y firmó, de que certifico.
E. Martínez (rúbrica) Isabel Vidarte Meléndez (rúbrica)

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 928)



Felipe Vidarte Zambrano junto a su esposa, María Antonia Meléndez, y sus hijos Agustina, Isabel, Narcisa, Filomena, Esperanza, Antonio y María, poco antes de trasladarse a Trujillo.

 

12 de julio de 2012

Tocan las campanas a fuego


   El geógrafo dice: "El fuego siempre ha formado parte de la cultura agraria mediterránea. Un elemento de vida y muerte. Un elemento que permanentemente nos acompañó en los viejos y sencillos hogares y que se utilizó como arma para desbrozar las tierras, para preparar los pastos del próximo otoño, para limpiar posíos y viejas rastrojeras... y cuando se desmandaba, corría desbocadamente por campos y montes. 
   El verano siempre era un tiempo temeroso, cuando los fuegos se combinaban con intensos estiajes, con pastos elevados. Entonces, de tiempo en tiempo, las campanas que siempre anunciaron la vida y la muerte en pueblos y ciudades repicaban llamando a los vecinos y una corriente colectiva aventaba a las poblaciones rurales que acudían prestas a contener lo incontenible, a enfrentarse con su conocimiento, con sus habilidades y con el trabajo duro y esforzado, a un enemigo que ellos conocían y sabían manejar diestramente."




1727, junio 15. Trujillo.

La ziudad dixo que mediante la gran abundancia de pastos con que se hallan los campos de su juridiçión, se deve temer el que los fuegos que en ellos se introducen hagan graves estragos en los montes de su juridiçión. Para cuio remedio suplicó al señor correxidor se sirva de mandar: que vajo de las penas impuestas por lei del reino y otras que le parezcan correspondientes, ninguna persona sea osado de ençender fuego en dichos campos i montes para quemas, rozas, camadas, haçer carbón ni cardillo, ni con otro motibo alguno, y que se publique así en esta ziudad por vando como por vereda en las villas i lugares de su partido.

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 254. Fol. 29v-30)



1717, junio 30. Zorita.

Yo Martín Blázquez Díaz, escrivano del número y aiuntamiento de este lugar de Zorita, de la jurisdizión de la ziudad de Truxillo, por merced del reverendisimo Padre Prior y Convento de Nuestra Señora de Guadalupe <i Real Aprovazión>, zertifico y doi fe cómo aora que serán las quatro de la tarde de este día se a dado notizia a los señores alcaldes del averse enzendido fuego en los montes de Portera, término de esta villa y zerca de este lugar, los que en cumplimiento de su obligazión mandaron tocar la campana y juntaron jente para apagar dicho fuego. Y a este fin salieron de este lugar, y para los efectos que les combenga me pidieron al presente y de su mandado lo signe y firme en dicho lugar, en treinta de junio de mil setezientos y diez y siete años. Entre renglones =Y Real Aprovazión= Vale=
En testimonio de verdad (signo)
Martín Blázquez Díaz

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 396.2) 

26 de junio de 2012

Los toros... con solomillo


   El Corpus ya ha pasado. También las fiestas que lo acompañaban, aunque algunos seguirían degustando los restos de aquella celebración. Porque la carne de los toros que alegraron a los trujillanos acabarán en los fogones de algunos de los conventos de la ciudad o de quienes en ese momento rigen los destinos de Trujillo. Los cuatro toros de las fiestas del Corpus de 1577 serán troceados en cuartos y en esta ocasión repartidos entre los regidores, los dos escribanos del concejo y el teniente de corregidor. Pero si el día tres de junio se organizaba el reparto, unos días después, el 21 de junio, los regidores vuelven a tratar de esos toros. Porque no llegaron completos. Lomos y solomos brillaban por su ausencia, aunque no sabemos cuál fue su destino. De ello se culpa al mayordomo, responsable del reparto, a quien se amenaza con perder aquella parte que compensaba su trabajo, los cueros de los toros.  

1577, junio 3-21. Trujillo.

Este día se repartieron los quartos de los toros de la fiesta de Corpus Cristi en la forma siguiente.
A el señor teniente un quarto.
A el señor Juan de Herrera otro.
A el señor Pedro Mesía, otro quarto.
A el señor Antonio de Tapia, otro.
A el señor Garçi Rodríguez, otro.
A el señor Hernando de Orellana, otro.
A el señor Melchor Gonçalez, otro.
A el señor Altamirano, otro.
A el señor Françisco Durán, un quarto.
A el señor Antonio Sánchez, otro quarto.
A el señor Rodrigo de Senabria, otro.
A el señor Pedro de Orellana, otro quarto.
A el señor Juan de Hinojosa, otro quarto.
A el señor Juan de Alarcón, otro quarto.
A los escrivanos del ayuntamiento, a cada uno su quarto. (...)

Este día se acordó que se notifique a el mayordomo de esta çibdad que no quite los lomos ni solomos de los toros ni de pesqueço sino tan solamente las cabeças como se quitan en la carniçería, so pena que se le quitarán los cueros de los toros y se notifique a los cortadores no lo quiten, so pena de dozientos mrs. 
(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 43. Folios 65v. y 68v.)


7 de junio de 2012

Corpus Christi en Trujillo. Fiesta de toros.


   Todo listo para el Corpus. Las campanas de Santa María la Mayor llamarán al clero y a la ciudad a congregarse en este templo desde donde saldrá la procesión. Las andas con la custodia del Santísimo Sacramento recorrerán la ciudad saliendo de la villa por la puerta de Santiago. Al llegar a la plaza, "sy ay representaçión de autos se haçen puniendo el Santísimo Sacramento en el tablado en su altar que para esto está fecho y con la deçençia que conbiene". Acabados los autos, la procesión recorrerá las calles de Sillería, San Miguel, Tintoreros, Vivancos, calle Nueva, plazuela del Azobejo, Carnicería, regresando de nuevo a la plaza para terminar su recorrido en la iglesia de Santa María.

   El concejo se ocupó de todo lo que le atañe en la fiesta religiosa, pero una celebración en Trujillo no está completa sin toros y este año no van a faltar. 

1577, mayo 20. Trujillo. 
  
Toros para Corpus Cristi.  Este día se cometió a los señores Antonio Sánchez de Paredes y Rodrigo de Senabria que conpren quatro toros para la fiesta de Corpus Cristi y hagan hazer las barreras y corral de los toros. 

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 43, folio 61v.)

Capeas en la plaza mayor de Trujillo




28 de mayo de 2012

Corpus Cristi en Trujillo. Tablados para autos.


   Resuelto el contrato con quienes habrían de representar los autos en la festividad del Corpus Christi, y ya cercana la fecha, la infraestructura necesaria para la representación de los autos debe ser completada. Pero en 1577, cuando el autor Juan Granado ha cobrado ya parte de los ducados acordados en su contrato de autor teatral, el ayuntamiento trujillano se debate en la duda: ¿dónde hacer los tablados para las representaciones? Sin duda en la plaza, escenario central de las grandes festividades y festejos de la ciudad. Pero, ¿arriba, cerca de las casas consistoriales, o en la zona baja? Defensores de uno u otro espacio plantean sus argumentos. La costumbre siempre fue situarlos en la zona baja, más cómodo para su visión por el pueblo, pero en los dos años anteriores se habían acercado a las casas consistoriales, en la zona más alta de la entonces desnivelada plaza. ¿Como solucionarlo? Asistamos a la votación.


1577, julio 3. Trujillo.
 Votos sobre en qué sitio se harán los tablados y autos.
Este día se trató en qué parte se tiene de hazer sitio en esta çibdad para poner el Santísimo Sacramento el día de Corpus Cristi y los tablados para los autos en la plaça, y abiéndose tratado y comunicado adónde estará más cómodamente,
el señor Juan de Herrera dixo que se haga el sitio y tablados a la puerta de la de Diego del Saz, como se suele hazer los años pasados.
El señor Antonio de Tapia dixo lo mesmo.
El señor Pedro Mesía dixo que ya está acordado que se haga junto a las casas del consistorio y ansí su boto es que se hagan adonde está acordado, pues dos años se ha fecho junto a las casas del consistorio.
El señor Garçi Rodríguez dixo que en el ayuntamiento pasado se platicó y acordó que se hiziesen los autos junto a las casas del consistorio y ansí es su boto y pareçer que se haga.
El señor Françisco Durán dixo lo mismo que el señor Garçi Rodríguez.
En señor Antonio Sánchez dixo que se hagan adonde antiguamente se solían hazer, como lo dize el señor Juan de Herrera.
El señor Hernando de Orellana dixo que se habló en el ayuntamiento pasado en que se acordó que se hiziesen los autos junto a las casas del consistorio y ansí agora le pareçe que se hagan adonde está acordado.
El señor Rodrigo de Senabria dixo que es huso y costunbre muchos años hazerse los tablados y autos a la parte de abaxo de la plaza y de hazerse un año junto a consistorio se siguiesen ynconbinientes como son clamar todo el pueblo dello y los clérigos y saçerdotes están prestos en no benir con el Santísimo Sacramento si se ponen los tablados a la parte de arriba porque les pareçe que no está bien y ansí es su boto que se haga a la parte de abaxo adonde es costunbre.
El señor Altamirano de Bargas dixo que su voto y pareçer es que los tablados y fiesta del Corpus Cristi se hagan a la parte de abaxo de la plaça, adonde se han fecho todos los años la más parte dellos, por ser más en comodidad para que todo el pueblo goze dellos.
El señor Melchor Gonçalez dixo que él entiende que esta çibdad, por ynconbinientes y rebueltas que abía, acordó de poner los tablados y autos çerca de las casas del consistorio y ansí se hizo y que la mayor parte de los caballeros que están presentes se hallaron el ayuntamiento pasado y acordaron que se hiziesen a la parte de arriba de palabra y que porque dos clérigos an benido a dezir que estará mejor a la parte de abaxo y que su boto es que se haga a la parte de arriba y que a los clérigos se les haga un tablado en que estén.
El señor Juan de Hinojosa dixo que le pareçe que está más açertado que se hagan los tablados y autos a la parte de abaxo de la plaça.
El señor Pedro de Orellana dixo lo mesmo que el señor Juan de Hinojosa.
El señor Juan de Alarcón dixo que le pareçe lo mesmo que dize el señor Garçi Rodríguez.
Françisco de Loaysa, sesmero, dixo que atento que de tienpo ynmemorial a esta parte sienpre se an fecho los autos a la parte de abaxo de la plaça, eçeto aora dos años, que se hizo a la parte de arriba de la plaça, y ansí el clero, como todo el común de esta çibdad, claman diziendo que si se haze a la parte de arriba no se puede ber ni gozar de la dicha fiesta, por tanto que pide y requiere todas las vezes que es obligado no se haga mudança sino que se hagan a la parte de abaxo, con protestaçión que haze que si el dicho clero pasare con el Santísimo Sacramento sin entrar a la dicha fiesta, sea a culpa y cargo de esta çibdad, y ansí lo pide y requiere etç. y pide testimonio.
E luego el señor teniente mandó que se regulen los votos y pareçe que siete botos son en que se hagan los tablados y autos a la parte de abaxo de la plaça y seys votos que se hagan a la parte de arriba, junto a las casas del consistorio y ansí dixo que se conforma con la mayor parte de los dichos votos y así se hagan los tablados y autos a la parte de abaxo de la plaça.

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 43. Folio 64v-65v.) 
Palacio de la Conquista y antiguas Casas Consistoriales

19 de mayo de 2012

Corpus Christi en Trujillo. Autos y entremeses.


     Se acerca el Corpus Christi. Ocho jueves debían pasar desde el Jueves Santo para que tuviera lugar una de las celebraciones más importantes del calendario festivo trujillano. Lo religioso y lo profano se mezclaban en la celebración de la Eucaristía, que traía a la ciudad vistosas procesiones, representaciones, danzas y toros. Su organización exigía dedicación y tiempo a los regidores comisarios en quienes delegaba el concejo. Los preparativos eran muchos.
   Varios meses antes de la celebración, el regidor Fernando de Orellana contrata a un autor de comedias para que, con su compañía, lleve a cabo las representaciones divinas de la festividad de 1577. Entremeses graciosos completarán el programa. El autor de ese año es Juan Granado, natural de Baeza y apodado el Andaluz, cuyas Coplas sobre la batalla de Lepanto, impresas en Barcelona unos años antes, circulaban por el reino.


1576, noviembre 14. Trujillo.

En la çiudad de Trugillo a catorze días del mes de novienbre de mil e quinientos e setenta y seis años, ante mi Juan Velardo, escrivano público del número de la dicha çiudad e testigos, pareçieron presentes el ilustre señor Fernando de Orellana, veçino e regidor de la dicha çiudad e comisario para lo de yuso contenido, de la una parte y en nonbre desta çiudad, justiçia e regimiento della, e de la otra Juan Granado, veçino que dixo ser de la çiudad de Baeça, autor de comedias, como prinçipal obligado, e Françisco de Salamanca, veçino desta dicha çiudad, como su fiador y entre anbos a dos juntamente, de mancomún e a boz de uno e cada uno de nos ynsolidun, renunçiando como renunçiaron las leyes de la mancomunidad como en ellas se contiene, dixeron que son conçertados e convenidos en esta manera: que el dicho Juan Granado se obliga de venir a esta çiudad a representar dos autos a lo divino, uno la bíspera y otro el día de la fiesta del Corpus Criste del año primero venidero de mil e quinientos e setenta y siete años, en las partes e sitios que por esta çiudad le fuere ordenado, con algunos entremeses graçiosos y líçitos, e que trairá para la dicha representaçión a su muger e gente bastante e buenos ofiçiales porque esta çiudad le tiene de dar e pagar çiento e treynta ducados en dineros e seis fanegas de trigo luego como aya fecho e representados los dichos dos autos; y se obligaron los dichos Juan Granado e Françisco de Salamanca a lo cunplir como dicho es so pena que a su costa esta çiudad pueda buscar autor e representantes que hagan los dichos autos, e más yncurran en pena de diez mil maravedís para los propios desta çiudad, con que el dicho Fernando de Orellana obliga a esta çiudad e sus propios que dará e pagará a el dicho Juan Granado los dichos çiento y treynta ducados y seis fanegas de trigo otro día después del día e fiesta del Corpus Criste, aviendo representado los dichos dos autos como dicho es, so pena que por cada un día que se detuviere en la cobrança se le pagarán e darán quatro ducados para la costa de la gente que truxere e para cunplir y pagar y aver por firme lo que dicho es, el dicho señor Hernando de Orellana obligó los bienes y rentas desta çibdad y los dichos Juan Granado y Françisco de Salamanca obligaron sus personas y bienes e dieron poder cunplido a todas y qualesquier justiçias destos reynos y señoríos de su magestad para que los conpelan y apremien a lo que dicho es cunplir y pagar (...) y otorgaron la presente ante mi el escrivano público e me pidieron la escriviese e signase con mi signo y fueron testigos que fueron presentes Juan Ruiz de Palaçios, alguazil mayor, y Françisco Ruyo y Hernando de Alarcón, veçinos desta dicha çiudad. Y el dicho Juan Granado lo firmó juntamente con el dicho Fernando de Orellana y por el dicho Françisco de Salamanca un testigo.
Hernando de Orellana (rúbrica)   Juan Granado (rúbrica) Por testigo Fernando de Alarcón (rúbrica). Pasó ante mi, Juan Velardo, escrivano (rúbrica)

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 43. Folio 11v.) 


P. M. Cátedra -C. Vaíllo: "Los pliegos poéticos españoles
del siglo XVI de la Biblioteca Universitaria de Barcelona".

6 de mayo de 2012

Aligerando gastos


Finanzas, deuda, déficit, crisis, ajustes, recortes, ahorro. Palabras que resuenan estos días como extraña letanía y que generan una mezcla de pesimismo y desazón. 
 A lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII, las continuas demandas de la Corona a la ciudad de Trujillo para sufragar sus cercanas y lejanas aventuras bélicas y los inmensos gastos que el continuo tránsito de tropas genera en algunos momentos en esta ciudad acaban por situar a la en otro tiempo saneada hacienda trujillana al borde del desastre. Una y otra vez se acude a préstamos que solucionen las apremiantes y urgentes necesidades del concejo, pero pronto vuelven las exigencias.
Cuando en junio de 1655 la ciudad y su corregidor, Diego de Guzmán y Velasco,  comisiona a los regidores Francisco de Monroy Escobar y Álvaro de Contreras Portocarrero para que analicen la situación financiera de la ciudad, sus deudas y empeños y presenten soluciones para el "alibio de las cargas que tiene", ambos regidores no lo dudan: aligerar gastos. Bajada de salarios, despidos, recortes en fiestas, "una bela y no más" y las limosnas, con moderación.  El arca nos muestra que nada ha cambiado: nuevos problemas con viejas soluciones.

1655, septiembre 13. Trujillo.

Los señores don Françisco de Monroy Escobar y don Álvaro de Contreras Portocarrero dieron quenta a la ziudad como en virtud de la comisión que les dio en diez y ocho de junio pasado deste año para ver y reconozer el memorial de la renta de la ziudad deste año y de las deudas que tiene y confiriesen la mexor dispusizión que se pudiese tomar para desempeño desta ziudad y alibio de las cargas que tiene y que en su execuzión traen a este ayuntamiento las adbertenzias que les a parezido convenientes para lo referido; y aviéndolo visto y considerado los dévitos grandes que tiene y que le es preziso dar forma en los gastos, acordó por aora que desde el día de san Andrés deste año en adelante se quiten los salarios de la música, menos los ministriles, y que en la fiesta del Santísimo Sacramento que se zelebra el día del Corpus Cristi y su otava se paguen dozientos ducados y en la de la Candelaria se den belas a todos los cavalleros capitulares de este ayuntamiento, escrivanos del, mayordomo y médico, alguazil mayor y porteros y al cabildo eclesiastico que se hallaren presentes, a cada uno una bela y no mas.
Al relojero se le dé de salario doze mil mrs. en que entre el azeite para los relojes, y dos fanegas de trigo; a los dos deheseros de yeguas y cavallos se les quita el trigo.
Al sacristán de Santiago, por tocar a las ánimas y ronda, zien reales.
Al prezeptor seis fanegas de trigo.
A los dos deheseros de yeguas y cavallos se les quita el trigo.
A las guardas que se les pague el trigo a la tasa, que junto su prezio con los dos mil mrs. de salario hazen zinco mil seisçientos y setenta y dos mrs. cada año. Los quales se les paguen la metad en arbitrios y la otra metad de lo que prozediere de las condenaziones de montes.
Que no se den ayudas de costas a nadie y las limosnas que se dieren sean con moderazion.

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 74.3. Folio 188v.)