9 de junio de 2020

Visita a las escrituras

El noble caballero burgalés Alonso de Cartagena llegó a la ciudad de Trujillo en noviembre de 1507. Portaba una real provisión de la reina Juana por la que se le nombraba corregidor dela ciudad y su tierra. Como sucedió con otros antes que él y con quienes le sucedieron en el corregimiento trujillano, el ceremonial por el que la ciudad le reconocía como su corregidor y recibía las varas de la justicia de quienes hasta entonces habían ejercido la representación real, tuvo lugar en el portal de San Martín, el día 14 de ese mes, “a canpana repicada” y con la presencia del concejo y “mucha gente de cavalleros, escuderos, ofiçiales e omes buenos de la dicha çibdad”.  Tras leerse el documento real, la justicia saliente y los regidores pusieron en sus manos las varas y recibieron el juramento de Alonso de Cartagena de usar “bien e fiel e diligentemente” su nuevo cargo,  guardar el servicio de la reina,  cumplir  “sus cartas, preçebtos e mandados” y guiarse siempre por “los capítulos que el rey don Fernando, nuestro señor, e la reyna doña Ysabel, nuestra señora, de gloriosa memoria, mandaron guardar a los corregidores e juezes de sus reynos”.
Apenas tres días después, Alonso de Cartagena  visitaba el “archivo” del concejo, el arca de las tres llaves, una de las cuales estaría en su poder como corregidor. Pero la visita no se limitó a comprobar que se cumplía lo que años atrás ordenaron los reyes Isabel y Fernando a la ciudad. Alonso de Cartagena procedió a extraer del arca todas y cada una de las escrituras que en ese momento atesoraba Trujillo, ordenando al escribano del concejo que diera fe de lo allí contenido.


1507, noviembre 17. Trujillo

En la muy leal çibdad de Trugillo, a diez e syete días del mes de novienbre, año del nasçimiento de nuestro salvador Ihesu Christo de mil e quinientos e syete años, el noble cavallero Alonso de Cartajena, juez e corregidor en la dicha çibdad e su tierra por la reyna nuestra señora, e el liçençiado  Alvar Pérez de Maluenda, su alcalde mayor en la dicha çibdad e su tierra, e en presençia de mi, Françisco Martínez, escrivano e notario público de la reina nuestra señora en la su corte e en todos los sus reynos e señoríos e escrivano público, uno de los del número de la dicha çibdad e sus términos por el reverendo señor prior, frayles e convento del monesterio de Nuestra Señora de Guadalupe e escrivano de los hechos del conçejo de la dicha çibdad, e de los testigos yuso escriptos, estando visitando las escrituras que están dentro en el arca del concejo de la dicha çibdad, que está en las casas del ayuntamiento de la plaça del arrabal de la dicha çibdad, fallamos en ella las escrituras siguientes,
         -Primeramente el prevellejo oreginal de la venta de Cabañas, escripto en pergamino.
         -La donaçión de la tierra del Canpillo que dieron los herederos de Gil Gonçález.
         -Una sentençia sobre la cavallería de la Hornia.
         -Un proçeso e sentençia contra Martín de Chaves sobre çierta tierra del Alixar.
         -Una sentençia entre el lugar del Canpo e los herederos de los Yvanejos.
       -Un traslado de una sentençia dada por un juez de las mestas e cañadas sobre çierta parte del exido del Canpo, que entraba por ello la cañada e la mandó quitar.
        -Una sentençia e amojonamiento entre el Monasterio de Guadalupe e El Canpo sobre el exido del Canpo e las Girondas (...).
E asy visytada la dicha arca del conçejo y escrituras della en que se fallaron de las escrituras de suso declaradas, luego el dicho señor corregidor e su alcalde mayor metieron en la dicha arca las dichas escrituras  e pidieron a mi el dicho escrivano que se lo diese por fe e testimonio sygnado de manera que haga fe. Testigos que fueron presentes a lo que dicho es, que lo vieron e oyeron, Luys de Góngora, escrivano, e Juan de las Casas e Pero Calderón, regidores, vezinos de la dicha çibdad.
Va escrito entre renglones o diz mu e o diz de Castañeda, vala e no le enpesca. E yo el dicho Françisco Martínes, escrivano e notario público sobre dicho, presente fuy a lo que susodicho es en uno con los dichos testigos e de pedimiento de los dichos señores corregidor e alcalde esta fe e testimonio destas escripturas hize escrevir segund que ante mi pasó e por ende fiz aquí este mío sygno a tal en testimonio de verdad.
                             Françisco Martínez, escrivano
(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 3.1. Sin foliar.)

El corregidor y su alcalde sacaron del arca 47 documentos, en su mayoría deslindamientos y sentencias sobre propiedades y tierras del concejo, acuerdos de vecindad con concejos vecinos y escrituras de compra-venta y censos. Escaso número de documentos que debió mover al nuevo corregidor a realizar una labor de “rastreo” de todos aquellos “papeles” que debería custodiar el arca y que no se encontraban en ella.  
Un año después, el primero de noviembre de 1508 el teniente de corregidor, el bachiller Alvar Pérez de Maluenda, procede a realizar una nueva revisión del arca. Pero ahora está mucho más llena. Las escrituras relacionadas un año antes seguían en ella junto a otros 59 documentos que se añaden en ese momento junto a “Un libro viejo guarneçido en cuero negro de deslindamiento de las cavallerías”, otro “libro viejo de arrendamientos”, un “libro de ayuntamiento” y otro “libro viejo de escrituras viejas”.


         Libros viejos de escrituras viejas, libros y documentos viejos en los que Trujillo guarda su historia, en su arca, en su archivo. Y hoy, Día de los Archivos, celebramos que otros, a lo largo del tiempo, cuidaron celosamente del arca, de los papeles viejos, de nuestra historia.