20 de julio de 2013

En el portal de la verdura


Para los trujillanos, la plaza (del arrabal primero, Mayor después, de la Constitución o del Rey, según los tiempos) ha sido siempre el corazón de la ciudad. Es el mercado, es la fiesta, son las capeas y los toros, es el rollo, símbolo de su autoridad y que en ella estuvo primero. Es la voz de los pregones y hoy del canto a su Virgen. La vida de la ciudad se refleja en su plaza y a lo largo de los siglos crecen los portales y se llena de casas que reflejan el peso social y económico de sus habitantes.
En ella se abren comercios y a ella llegan quienes acuden los jueves atraídos por los puestos del mercado.
En la esquina del portal de la verdura y la calle Tiendas, tiene su comercio a principios del siglo XIX Ramón María García Ramírez de Arellano. Natural de Don Benito, de donde es su madre Antonia, llegó a Trujillo hacia 1794. En 1807 ya es elegido regidor de la ciudad e incluso formará parte del primer ayuntamiento constitucional que en 1812 se elige en Trujillo de acuerdo con la Constitución gaditana. Como otros muchos comerciantes de la ciudad, parte de sus raíces están en Cameros (su padre José es de Nieva de Cameros) y de allí proceden los parientes que desde niños trabajan en el comercio, aprenden el oficio y se labran un futuro en estas tierras. En 1819, Gregorio Moreno Hernández, con 14 años, ha seguido desde Villoslada de Cameros hasta Trujillo a su hermano mayor Hermenegildo, que es ya cajero en el cercano comercio de su tío Ibón Sánchez Lollano en la calle Tiendas. Con 19 años, Gregorio trabaja también de cajero en el comercio de Ramón María. En Trujillo morirá y aquí seguirán sus hijas Águeda, Saturnina y Vicenta y sus nietos, Luis Andrada Moreno, que aprenderá de su padre Diego el trabajo de la madera, y Antonia Hernández Moreno, cuyas inquietudes religiosas le llevarán a fundar, junto al sacerdote Juan Tena, la Congregación religiosa Hijas de la Virgen de los Dolores.
Y todo eso se inicia en este portal de la plaza, donde el sol no llega de frente y es lugar adecuado en los fuertes calores del verano.

1814, junio 14. Trujillo.

M.Y. Ayuntamiento de esta ciudad
Miguel Barrero, vezino de ella, a V.SS. con el debido respeto dice: que de tiempo inmemorial se ha obserbado en esta ciudad ponerse a vender por las mañanas el tocino, morzilla y garbanzos remojados a la esquina del portal de la verdura y puerta de don Ramón García, en los tiempos de calor más particularmente, y deseando el suplicante continuar en dicho puesto haciendo su comercio con beneplacito del dueño de la casa para ebitar se le derrita la cecina
Suplica a V.SS se sirban acceder a esta tan justa solicitud por dicho motibo, como tambien por no causar perjuicio a ninguna otra persona, en que recibirá singular merced con justicia. Truxillo, junio 14 de 1814
Por Miguel Barrero
Juan Francisco Diez (rúbrica)

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 1191)


7 de julio de 2013

Jueves de fiesta en Trujillo


   Ya hemos sacado 50 pequeñas y grandes historias del arca y parece intacta. Apenas hemos arañado en ese inmenso tesoro que guarda la historia de Trujillo y los trujillanos. El arca nos ofrece miles y miles de historias con las que ya disfrutaron otros antes de nosotros y de las que disfrutarán quienes, tras nuestra partida, sigan amando la historia, esta ciudad y sus gentes. Investigación, curiosidad, placer en suma que proporcionan estos "papeles viejos" de los que somos depositarios y que se cuidan con mimo para que el arca siga permitiendo saber cómo fuimos y entender cómo somos. Por eso, estos 50 retazos de historia los celebraremos con fiesta, llamando al pueblo de Trujillo a acudir a su plaza para celebrar al nuevo rey, cumpliendo lo ordenado en su carta y lo acordado por el concejo de la ciudad el 8 de febrero de 1724: que "se lebante el pendón en esta ziudad el juebes de esta semana, que se contarán diez del corriente, en aclamazión del Rey nuestro señor don Luis  primero de este nombre (que Dios guarde) con la solemnidad y aparato que en semexantes actos se acostumbra, y que se publique: que todos los vecinos de esta ziudad pongan luminarias el miércoles nueve de dicho mes en la noche y que se pongan en las casas del aiuntamiento y enciendan fuegos en demostrazión del regozijo por tan solemne acto, y se diga una misa en la yglesia maior de Santa María el miércoles diez y seis de este dicho mes con sermón, a que asista la ziudad en forma de tal, en hacimiento de gracias a Dios Nuestro Señor por los favorables subcesos de esta Monarquía, como se enuncian de tan feliz subceso, reservando la ziudad el regozijo de toros para el mes de maio para el mismo obsequio".
   Podremos seguir esta fiesta porque el escribano del concejo, Juan Basilio Lobo, nos dejó el relato detallado del ceremonial y junto a él, viviremos este colorido festejo que, como ya nos tienen acostumbrados, los trujillanos cerraron con toros.


1724, febrero 10. Trujillo.

En execuzión de lo resuelto por el acuerdo antezedente, oy juebes diez de febrero de este presente año de mil setezientos y veinte y quatro, los señores lizenziado don Matheo de Yepes Mijares, cavallero del Orden de Calatrava, correxidor y capitán a guerra de esta ciudad de Truxillo y su tierra por Su Magestad, don Franzisco Joseph de Mendoza Hijar y Sotomayor, señor de la casa de Ribera, don Franzisco de Herrera y Loaisa, señor de la villa de Santa Marta, // don Antonio de Orellana y Tapia, don Joseph de las Casas y Orellana, don Juan de Orellana Pizarro y Barrantes, don Nicolás Antonio de Orozco, don Mathías de Orozco Carrasco, don Diego Esteban de Camargo y don Juan Quílez Cervantes, rexidores, justicia y reximiento de ella, a las tres de la tarde de dicho día, estando los balcones y bentanas de las casas de la plaza y fachada de las de ayuntamiento adornadas con diversas colgaduras, salieron de dichas casas de aiuntamiento en forma de ziudad, y abiendo subido en un tablado que estava hecho y alfombrado en dicha plaza, en el comedio que ai entre las casas del escudo y la de la cadena, frente de la bocacalle de las Carnizerías, y puestos en dos alas, una a cada parte del tablado, mirando hazia el portal de el pan, estando en pie todos los dichos señores, Antonio Matheos, portero del ayuntamiento, desde una esquina del tablado dixo en alta voz: oid, oid, oid; y León Montero, portero así mismo de él, que estava a la esquina de mano izquierda de dicho tablado, en alta voz dixo: atended, atended, atended; y abiéndose suspendido el mormollo que motibaba el crezido concurso de gente que havía en dicha plaza, tomó el señor correxidor el pendón de la ziudad que estava en una fuente de plata sobre un bufete en dicho tablado, y le dio a dicho señor don Franzisco de Mendoza, rexidor más antiguo decano de dicho aiuntamiento, que tomándole se puso en medio de las dos // filas, zerca del borde de dicho tablado y en altas vozes dixo: Castilla por el Rey nuestro señor don Luis primero de este nombre, y tremoló a una y otra parte el estandarte, y por el crezido concurso de gente que havía se dixo y repitió en altas vozes: viva, viva, viva. Y por el dicho señor don Franzisco de Mendoza, haziendo una corta suspensión se bolbió a dezir, repitiéndolo hasta tres bezes: Castilla por el Rey nuestro señor don Luis primero de este nombre; y por el grand e popular concurso se correspondió repitiendo muchas veces: viva. Y en este intermedio, don Juan Sánchez Calderón, mayordomo de los propios de esta ziudad, desde dicho tablado arrojó a la plaza cantidad de monedas y, descendiendo de él, bolbieron dichos señores justicia y reximiento a las casas de el ayuntamiento llebando dicho señor don Franzisco de Mendoza el referido estandarte y todos los dichos señores vestidos de negro y algunos con chupas de diferentes colores y adornados con ricas cadenas, cordones y joyas de oro. Y abiendo subido a la galería de dichas casas de ayuntamiento, se fixó dicho estandarte en una de sus rejas y desde allí pasaron a la carzel real de esta ziudad y en honra y gloria de Dios y en zelebridad de tan plausible gustoso asumpto de la aclamazión de nuestro Rey don Luis primero (que Dios guarde), se dieron por libres, hechándolos fuera de dicha cárzel, todos aquellos presos cuias causas lo permitieron, en que se obstentó gustosamente liberal el señor correxidor, a quien acompañaron desde dicha cárzel hasta su posada todos los cavalleros rexidores que asistieron a la predicha función. Y abiendo llegado a ella, se trajeron a la plaza diferentes toros que se torearon en ella y por las calles de la ziudad. Y a el miércoles dieciseis de dicho mes se zelebró misa cantada con asistenzia del cabildo y de la ziudad en la parroquia maior de Santa María e predicó con el maior zelo y erudizión el reverendísimo padre presidente fray Alonso Fernández, prior de la Encarnazión. Y por la tarde hubo comedia pública en el corral.

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 252. Fols. 11r-13r)