Don Diego de Sandoval Negral de Vivero, caballero de la orden de Santiago, era natural de Fontiveros, en Ávila. Tras dejar el corregimiento de Molina de Aragón, en 1550 llegó a la ciudad de Trujillo como su nuevo corregidor poco antes del día de San Andrés, momento en el que ya presidió la elección de los oficios que realizaban los regidores trujillanos.
Quizás en esa elección se suscitase el problema que entre los regidores de la ciudad suponía el orden de sus asientos y que, trasladado al nuevo corregidor, pensaron que podría ahora tener solución. Pero uno de los principales temas que ocuparon las labores del corregidor Sandoval a su llegada a la ciudad sería el orden y la preservación de los muchos documentos que atesoraba su archivo.
El tres de enero de 1551 se reunía el ayuntamiento con escasa presencia de regidores. Tan solo seis de los dieciséis regidores que conformaban el concejo en ese momento acudieron al cabildo. Juan de Chaves, Pedro Suárez de Toledo, Martín de Chaves, Juan de Solís, Alonso Ruiz y Juan Pizarro de Orellana acompañaron a don Diego de Sandoval con el único propósito “de ver el ynventario de las provisiones, privilegios e otras escrituras que esta çibdad tiene”, recopilación encargada por el corregidor a los escribanos del ayuntamiento a quienes había dado un plazo de nueve días para asentar el inventario en el libro que para ello se dispuso en el arca nueva de la sala del ayuntamiento. Dos días de cárcel y pena de seis reales podría haber supuesto para los escribanos no atender al requerimiento del corregidor, que pretendía con esta iniciativa conocer dónde y en qué estado se encontraba el patrimonio documental de la ciudad, anotado entonces “en papeles sueltos e mal conçertados”.
Otros lo hicieron antes que don Diego Sandoval, anotando en sus registros los “libros viejos de escrituras viejas” que la ciudad conservaba. De ellos se preocupó el corregidor y su interés se centró en “Un libro viejo guarneçido en cuero negro de deslindamiento de las cavallerías” (1508).
Lo encontró “desojado y maltratado” mandándolo encuadernar el mismo año de su llegada a Trujillo.
![]() |
| Página del Libro Negro. Exposición "Restaura. La Memoria de los Dococumentos" |
Lo encontró “desojado y maltratado” mandándolo encuadernar el mismo año de su llegada a Trujillo.
Unos años después, 1598, un nuevo corregidor, don Rodrigo de Bazán, volvía a ordenar un nuevo inventario del archivo trujillano. Y allí estaba el libro encuadernado por el corregidor Sandoval: “Otro libro que llaman el Libro prieto, enquadernado en tabla y cuero prieto, que es el libro antiguo que esta çiudad tiene de los amojonamientos antiguos de exidos de los lugares de la juridiçión de Trugillo y villas de su suelo y de las cavallerías y dehesas desta çiudad y el deslinde y amojonamiento del berrocal, como en el dicho libro se contiene”.
En el Libro Negro o Prieto el escribano Blasco Domínguez recogió con cuidada caligrafía en los inicios del siglo XV los documentos que a la muerte de Alfonso García Tierno, escribano del concejo, se conservaban en su registro. La concesión del Fuero Real a la entonces villa de Trujillo, privilegios, deslindamientos, sentencias sobre ocupaciones de tierras concejiles... Documentos del siglo XIII y XIV a los que quizás en las páginas dejadas al final del libro se añadieron tres documentos posteriores, dos en el siglo XV y uno a mediados del siglo XVI. Porque sería el propio don Diego Sandoval quien cerrase este libro Negro ordenando al escribano Florencio de Santa Cruz asentase en él el deslinde del berrocal realizado por el corregidor en enero de 1551
1551 octubre 22. Trujillo
...dixo que dava e dio por pasto común y baldíos de la dicha çiuudad todo lo que por el dicho libro prieto pareçe aver sido dado por tal valdío si no fuere aquellas cosas de que mostraren los dueños dellas liçençia de Su Magestad o justo título para las poder poseer y así dixo que mandava e mandó se asiente e ponga en el dicho libro prieto e que yo el dicho escrivalo lo signe de mi signo para que en todo tiempo parezca lo que el dicho señor corregidor en la dicha razón dexó proveydo. Don Diego de Sandoval Negral de Bivero. E yo, Florençio de Santa Cruz, escrivano y notario público, presente fuy a lo que dicho es y de mandamiento del dicho señor corregidor lo fiz escrivir e por ende fiz aquí este mio signo a tal (signo y rúbrica) en testimonio de verdad.
Florençio de Santa Cruz escrivano.
(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 1.1, fol. 155v)
Cuatro siglos han pasado desde que el corregidor Sandoval mandara recomponer y encuadernar el Libro Negro y de nuevo unas manos cuidadosas y profesionales le han curado las heridas del tiempo y del uso. Hoy luce en la exposición “Restaura. La memoria de los documemtos” junto a otros de otras muchas arcas municipales. Pronto volverá a Trujillo con juventud renovada, agradecido y dispuesto a seguir conservando en el arca parte de la memoria de la ciudad.
![]() |
| Exposición "Restaura. La memoria de los documentos". Sala Pintores. Cáceres. |


No hay comentarios:
Publicar un comentario