21 de mayo de 2019

Armarios para el Arca


Es tiempo de elecciones, de promesas y programas en los que el Arca quisiera verse reflejada, porque las necesidades son siempre muchas y los recursos son siempre escasos. 
Juan Tena Fernández
Hace casi 80 años, quien durante más de 40 años, como archivero, estuvo dedicado a ordenar, cuidar y mimar el Arca, el sacerdote Juan Tena Fernández, se dirige al Ayuntamiento solicitando cuidados y atención para el Arca aunque, apasionado por el patrimonio trujillano, sus peticiones iban más allá. 
En breve, de nuevo el Arca esperará ansiosa y pacientemente la acción de gobierno cuando se acalle el tiempo de elecciones y la nueva Corporación, “en su alto y prudente criterio”, resuelva “lo que mejor estime”





1941, noviembre 6. Trujillo.

Año 1941.                                                                                                Mes de noviembre.
Expediente instruido con motivo de la instancia elevada a este Excmo. Ayuntamiento por el Archivero del mismo D. Juan Tena Fernández.

El Archivero que suscribe con todo respeto tiene el honor de exponer al Excmo. Ayuntamiento lo que sigue:
1º.- El Archivo de su cargo carece de armarios para continuar la catalogación de fondos documentales y además no hay espacio para colocar dichos armarios aun en caso de que se construyeran. Por tanto es necesario habilitar otras dependencias que convenientemente amuebladas puedan servir para la custodia del creciente aumento de legajos.
Hasta la fecha están catalogados 1.610 legajos con un promedio de 24.150 documentos. He indicado estas cifras para que la Excma. Corporación forme juicio de la importancia de su Archivo.
2º.- Por las mismas razones no es posible una catalogación técnica de la pequeña biblioteca municipal. Solamente se ha podido hacer un índice de autores, materias y editoriales o sea la ficha bibliográfica pero de ningún modo la topográfica por carecer de armarios. Ruega el Archivero que los Boletines Oficiales del Estado y de la Provincia sean entregados para su colección por las diversas secciones de las Oficinas Municipales cuanto antes puedan prescindir de ellos, porque sucede que son retenidos los números que a alguna Sección interesan y al no ser entregados, las colecciones quedan incompletas con evidente perjuicio de todos los que necesitan consultarlos en el decurso de tiempo. Asimismo ruego que para ir formando esta Biblioteca se me diga cuántas y cuáles obras científicas y literarias pueden adquirirse en el presente año, indicándome su título y autor o si lo dejan a mi criterio determínese la cantidad que el Excmo. Ayuntamiento puede invertir en dicha adquisición.
Rollo-Picota. Archivo General de la Administración
3º.- Teniendo en cuenta el R.D. del nueve de Agosto de 1926 y la Ley de siete de Julio de 1911 y Reglamento de 1º de Marzo de 1912, de una parte y de otra que según consta en este Archivo de mi cargo en atenta comunicación de la Comisión de monumentos históricos y artísticos fecha 12 de marzo de 1931, las edificaciones antiguas de la plaza están incluidas en el Catálogo Monumental de la Provincia hecho por el Ministerio de Instrucción Pública formando por tanto parte del Tesoro Artístico de la Nación, no es posible autorizar obras sin los debidos asesoramientos y trámites que el Reglamento y R.D. determinan. Para el mejor cumplimiento de esto sería conveniente que en Trujillo se constituyera una comisión de sus Monumentos Históricos y Artísticos que vigilase y estimulase su conservación y restauración a la vez que ayudaría a la formación de un Museo Arqueológico para el que se están reuniendo piezas en el Castillo fomentándose de este modo el turismo que aparte sus fines culturales, es fuente de riqueza. El Excmo. Ayuntamiento designará las personas que por su cultura y amor a Trujillo puedan prestar su cooperación gratuita a esta obra cultural patriótica.
4º.- Finalmente, sin espíritu de delación que repugna a su carácter y sí únicamente porque a él de un modo incumbe la conservación de la parte histórica y arqueológica de Trujillo, ruega al Excmo. Ayuntamiento que prohíba se fijen soportes de cables eléctricos
La Alberca. Postal A. Durán Nº 24.
en el Rollo de la Ciudad sito en la confluencia de las carreteras de Madrid y Logrosán, magnífico ejemplar del gótico de los Reyes Católicos, también catalogado por el Ministerio de Instrucción Pública como uno de los mejores ejemplares de España. Actualmente en él están fijados los soportes de cables de un surtidor de gasolina que, contra toda estética, allí se instaló. Así mismo debiera desaparecer el urinario que junto a los que fueron baños árabes, conocidos por LA ALBERCA, en desgraciado momento se instalaron junto a su puerta de acceso.
Sin embargo de todo lo expuesto, la Excma. Corporación, en su alto y prudente criterio, resolverá lo que mejor estime.
Trujillo, 6 de noviembre de 1941
Juan Tena Fernández

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 1620.79)

26 de marzo de 2019

Comida de Cuaresma

Todos los años, con la misma cadencia natural de los acontecimientos repetidos, las Navidades dan paso al tiempo de Carnaval y éste a la Cuaresma que aproxima el tiempo de Semana Santa y Pascuas. Pasamos así de fiestas de excesos y carnavales al tiempo de abstinencia y recogimiento.
Una cadencia marcada por episodios lunares tras el equinoccio de primavera que desde hace cientos de años quedó establecido para marcar la fecha del inicio de la Semana Santa, siempre precedida por momentos de ayuno y sacrificio en Cuaresma.
No declaró el cristianismo alimentos impuros, prohibidos, pues ya señaló San Pablo a los Corintios “Coman, pues, todo lo que se vende en el mercado sin plantearse problemas de conciencia, pues del Señor es la tierra y todo lo que contiene”. Pero la carne se asociaba a los ritos paganos, a los sacrificios de animales, y así, en los días de abstinencia, la carne desaparece de la mesa de los cristianos. Y entonces se hace necesario asegurar la provisión de pescado, controlar el acceso a la mercancía y vigilar su precio.

1498, febrero 26. Trujillo
Este día los dichos señores acordaron que por esta quaresma ninguna persona sea osado de conprar pescado çeçial que se venga a vender a esta çibdad, salvo que lo conpren Alonso Durán e Alonso Castro para los que lo ovieren menester e fagan el preçio dello so pena de perder lo que de otra manera conpraren, porque no pongan el pescado en mal preçio, etç e mandaronlo asy pregonar.
Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 6.8, fol. 25v.

1437, agosto 9. Trujillo
Otrosy ordenamos que los judíos e judías e moros e moras que en el tienpo de la quaresma ni en los viernes ni en los otros días que son de ayuno, asy como vigilias de apóstoles e de Santa María e de los otros santos, que en la carnisçería no pesen carne, que non sean osados de conprar pescado fresco nin otro alguno ni fruta fasta medio día, so pena de sesenta mrs. a cada uno por cada vegada para los fieles.
Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 2.5, fol. 14r.

Incluso el propio concejo asegura a sus miembros el suministro de tan escaso alimento en estas tierras de interior.

1486, febrero 24. Trujillo
Pregón. 
Otrosy que los pescadores que venden peçes sean tenudos e obligados a tener e guardar cada uno dellos medio arrelde de peçes asy para la justiçia como para cada uno de los regidores e a los escrivanos del conçejo e que gelo fagan saber antes que vendan los dichos peçes o gelos guarden so pena de çinquenta mrs. cada uno dellos cada vegada.
Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 5.1, fol. 53r.

Huevecillos. Fuente: La Flor del Azafrán
“Días de carne” y “días de pescado”, don Carnal y doña Cuaresma.  Ahora, en este marzo soleado los potajes o el bacalao se suman a los postres “cuaresmales”: huevecillos o repápalos, torrijas y leche frita, floretas, arroz con leche, pestiños y otros muchos. Parece que fue el papa Pío V, de quien Antonio de Fuenmayor dice que en tiempo de cuaresma “solo comía yervas amargas, chicorias, malvas, artemisa, salvia, yerva Romana, sin más adereço que azeyte y sal”, el pontífice que, allá por 1566, suavizó la abstinencia, permitiendo el consumo de huevos y derivados de la leche. Aunque no parece que la nueva norma eclesiástica introdujera novedades en la cocina cuaresmal trujillana.


1580, febrero 15. Trujillo
Comisión sobre la costunbre de comer cosas de leche.
En este ayuntamiento se trató de cómo en esta çibdad y obispado ay costunbre de comer cosas de leche en quaresma y viernes, atento la falta y esterilidad de los pescados y otros mantenimientos de quaresma, prinçipalmente para jentes pobres. Se acordó y se comete al señor Juan Casco que vea el mandato que sobre ello está dado de presente para que vea con acuerdo del letrado de la çibdad lo que convenga hazerse en este negoçio y lo haga hazer con toda diligençia apelando de este mandato e haziendo las demás diligençias que convenga.
Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 43.1, fol. 315v.

13 de marzo de 2019

Las banderas del "Provincial"

1919 supuso para Trujillo el fin de la pesadilla vivida el año anterior con la epidemia de gripe que algunos llamaron “la española”. La poda de los árboles de los paseos públicos fue ese año “exagerada y falta de dirección”; el catastro urbano se instaló en el Ayuntamiento viejo de la plaza, cuyo salón de actos se concedió en arrendamiento, para domicilio social, a la Sociedad de Albañiles “La Victoria”, la de Peones “La Unión” y la de Carpinteros. Huertas de Ánimas reclamó mejoras en el alumbrado público, que Belén aún no tenía; los toreros Francisco Madrid y Ángel Fernández “Angelete” organizaron una corrida de toros en la feria de junio y Alonso Ávila y Fermín Martín montaron sendas casetas en la Plaza Mayor para la venta de churros y buñuelos, pagando al ayuntamiento un alquiler de 5 pesetas al mes.
Pero algo despertó la tranquila vida trujillana y algunos decidieron recoger firmas para evitar lo que la prensa anunciaba. El Museo de Infantería de Toledo pedía llevarse a su sede la bandera del Regimiento Provincial de Trujillo que se conservaba en el Salón de Sesiones del Ayuntamiento. Y no, los trujillanos no podían consentir que saliera de la ciudad “ese emblema,  la última reliquia que Trujillo conserva, evocadora de nuestra quebrantada fortaleza y de nuestras glorias marchitas”. 

2.910 reales costó en 1824 la bandera del que entonces se denominaba “Batallón Provincial de Voluntarios Realistas de Trujillo”, que bordó en Madrid el maestro Felipe Ortiz, en la Carrera de San Jerónimo. Trujillo celebró la bendición de esa bandera un domingo de abril de 1825 en Santa María y no faltaron luminarias y toros para celebrar su entrega al comandante del Regimiento. Muy deteriorada, en 1840 fue devuelta al ayuntamiento al ser sustituida por una segunda bandera que también costeó la ciudad y que se uniría a la primera en 1843 en las Salas Consistoriales  “para eterna memoria del valor y patriotismo de los Trujillanos”.
Juan Terrones y Dioclecio Mediavilla abrían las 171 firmas que refrendaban la petición trujillana a su ayuntamiento para que no salieran de la ciudad las banderas, solicitud presentada el 9 de septiembre de ese año 1919. Tanto el  alcalde, Antonio Nevado Bejarano, como los concejales acordaron acceder a la petición popular “al mismo tiempo que contestar al señor Director del Museo de Infantería que la negativa a su deseo obedece al gusto que tiene el pueblo de conservar tan preciada reliquia”. Muy deterioradas, cien años después, las vitrinas del ayuntamiento trujillano guardan aún esas banderas que estuvieron presentes en hechos bélicos y de celebración cívica.




 1919, agosto, 29. Trujillo

Al Excmo. Ayuntamiento de Trujillo
Los vecinos de esta Ciudad que firman la presente exposición, enterados por la prensa local del propósito de la Infantería Española de trasladar al Museo de Toledo la Bandera de “El Provincial de Trujillo” que durante tantos años se conserva en esta Ciudad, se oponen a los deseos de tan gloriosa Arma con todos los respetos y afectos que se merece el Ejército, pero con toda la energía y resolución de nuestra alma, por ser ese emblema  la última reliquia que Trujillo conserva, evocadora de nuestra quebrantada fortaleza y de nuestras glorias marchitas.
La sangre de los hijos de Trujillo se vertió generosamente á la sombra de esa bandera  en la guerra de la Independencia; lucharon con denuedo los trujillano bajo su protección en el sitio de Bilbao, y en otras múltiples ocasiones ofrendaron su vida llevando por emblema de su tierra bendita esa bandera venerada.
Disuelto el Provincial se guardó por nuestros abuelos como reliquia sagrada y la enseña Trujillana ha salido del Palacio Municipal, como representación genuina de la Ciudad, presidiendo sus actos en cuantas solemnidades han tenido lugar durante la presente generación.
En 1892, con motivo de celebrarse en Badajoz el Centenario del descubrimiento de América, el Municipio de Trujillo, con brillante representación de la Ciudad, acudió á la capital de la Provincia hermana con la bandera del Provincial á la cabeza.
Cuando en 1898 peleaba España con los yanquis, en los memorables y luctuosos días de Cavite y Santiago de Cuba, la bandera del Provincial presidía en Trujillo las manifestaciones patrióticas, tremolada por los alumnos del Colegio Preparatorio Militar.
En 1899, Trujillo celebraba en la Plaza Mayor la elevación, por vez primera, del hermoso surtidor de aguas de Santa Lucía, y la bandera del Provincial, en sitio preferente, asistía á la inauguración de la obra colosal que dio vida y fama á Trujillo.
En 1909, la gloriosa Arma de Infantería nos pidió el sacrificio de cederle los restos del más preclaro de sus hijos, el Teniente Ruiz de Mendoza, y accediendo á ello generosamente esta noble Ciudad, la bandera del Provincial, en unión del Alcalde y Arcipreste, que representaban á aquella, acompañó los restos del héroe y entre vítores y aclamaciones, salvas y aplausos, atravesó las calles de la Corte hasta quedar depositados en el Obelisco del Dos de Mayo los despojos del valiente Infante que guardó Trujillo durante una centuria.
En 1916, Su Alteza Real la Infanta Doña Isabel de Borbón se dignó visitar nuestra Ciudad, y la querida bandera, al lado del Escudo de España y del retrato del Monarca, ocupó lugar preferente en la Recepción ofrecida á tan egregia Señora.
En la Revolución triunfante del 68, los trujillanos republicanos tremolaron la bandera del Provincial como símbolo único de Trujillo y los monárquicos de la Ciudad pasearon por sus calles la bandera venerada, celebrando la Restauración.
Esta es, á grandes rasgos, la historia de esa bandera.
Todos nuestros antepasados respetaron y conservaron esa reliquia sin distinción de ideas ni de matices políticos.
¿Y vamos a desprendernos ahora de ella, ya que tantos recuerdos aviva en los trujillanos?.
No dudamos que en el Museo de Toledo estaría bien conservada, pero no puede negarse que allí desempeñaría un papel secundario entre tantas otras reliquias, mientras que en nuestra Ciudad es el símbolo del pueblo que éste se complace en guardar.
Por todo ello, los vecinos que suscriben, entienden que la bandera del Provincial debe conservarse en Trujillo y suplican al Ayuntamiento que así lo acuerde; al mismo tiempo que haciendo constar de una manera solemne al Arma de Infantería el cariño del Pueblo de Trujillo á Cuerpo tan glorioso, le haga presente la expresión más sincera de que tal negativa no obedece á otra causa que á ese mismo afecto, que le hace resistirse á abandonar una reliquia que al mismo tiempo que es emblema glorioso de la Infantería Española, es también símbolo del alma trujillana, sellada con la sangre de sus hijos en los pliegues de sus sedas y en el mástil que la sostiene.
Trujillo, 29 de Agosto de 1919


Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 1236.21