15 de agosto de 2019

La prensa en el arca


La prensa escrita, la que hoy desaparece vertiginosamente y se recrea en otros soportes tecnológicos, en otro tiempo constituyó la ventana por la que asomarse a la vida diaria de una sociedad. En esa prensa, los grandes acontecimientos, próximos o lejanos, se daban la mano con hechos cotidianos, pegados a la ciudad o la tierra, que permitían sentir el latido de las ciudades y los pueblos.
Aquella prensa escrita constituye realmente un diario -en cuyas páginas se fue colando paulatinamente la imagen- con un maravilloso y fantástico zoom espacial y temático. En ocasiones el angular del periódico se amplía y comenta, aunque sea en una pequeña noticia, un gran acontecimiento allende los mares; en otras, el zoom nos acerca a lo que ocurre en una calle, a lo que se vende o compra, la vida y la convivencia.
El investigador, el historiador, el interesado o curioso por el acontecer de una sociedad tiene en la prensa una magnífica apoyatura para su labor. No solo es la editorial de fondo o el artículo de un afamado columnista lo que es útil, es también  la fotografía o la noticia curiosa sobre calles o sus nombres, es la publicidad que recoge la vida comercial y emprendedora, el tipo de productos o de mensajes que se lanzan, es la información que esquelas o natalicios nos proporcionan sobre muerte y vida... Todo ello va conformando un puzle que acompaña, ilustra e incluso explica, o ayuda a entender, otros documentos o los acontecimientos que en ocasiones sin la prensa pueden parecer que casi no tienen vida.
Una imagen del fotógrafo Diéguez ilustraba la página 47 del diario ABC de Sevilla del día 8 de diciembre de 1934. Apenas dos líneas aparecen como pie de la imagen informando de su contenido: “TRUJILLO (CACERES).- Distinguidos elementos de la localidad han celebrado una velada teatral para destinar su producto a la suscripción nacional en favor de la fuerza pública. He aquí a los intérpretes del juguete cómico, de Muñoz Seca y López Núñez,  «El Rayo»”.

ABC. Sevilla. 8/12/1934. FOTO DIÉGUEZ

 ¿Podría el arca ampliar la noticia?. Prácticamente nada nos dicen los Libros de actas pero, como siempre, el arca nos abre una nueva ventana a la ciudad. Y lo hace con una documentación reciente que habla de información y comunicación. Es esa prensa amarillenta que en ocasiones algunas personas atesoran en casa -porque tuvieron interés en guardarla como colección o en números sueltos por acontecimientos o noticia familiares- la que permite esas búsquedas añadidas. Es la generosidad de quienes entregaron y entregan al viejo arca del concejo esa prensa, o autorizan su digitalización. Comparten así sus pequeños tesoros y nos permiten, ahora y en el futuro, conocer también a través de ella cómo latía la ciudad.
            La Opinión, cabecera de larga trayectoria en Trujillo, anunciaba el jueves 22 de noviembre de 1934, en su primera página, el anuncio de la función.


            Una semana después, el jueves 29, UN ESPECTADOR firmaba la crónica del espectáculo teatral:


1934, 29 noviembre 1934. Trujillo
DE TEATRO
LA FUNCIÓN DEL DÍA 24
Se celebró el día 24 la función teatral a beneficio de la Función Pública. Grato recuerdo deja, porque fué un éxito rotundo su organización, sus preliminares y su representación en aquella noche. Desde dos días antes estaban agotadas las localidades y era cosa curiosa los ruegos, las súplicas y hasta las influencias que se ponían en juego para lograr una butaca o una entrada de anfiteatro. Se revendieron varias entradas de paraíso y por las de anfiteatro, que valían dos pesetas, se pagaron a sus poseedores hasta siete pesetas. Varias circunstancias concurrieron a la expectación que hubo. De una parte, el fin de la recaudación, y de la otra, las personas que intervenían en la representación, muy conocidas y apreciadas en la localidad. También contribuyó al triunfo la obra puesta en escena, que es de las más graciosas de Muñoz Seca.
Los improvisados artistas rayaron a gran altura y fué objeto de grandes y repetidos elogios la propiedad con que se presentaron en escena, la desenvoltura en la acción y la perfección con que desarrollaron sus respectivos papeles. (...)
Contribuyeron al gran éxito obtenido, don Luis Pérez Aloe Mediavilla, que fué el apuntador, y don Ángel Bazaga Medina que actuó de traspunte. (....).

(Archivo Municipal de Trujillo. Hemeroteca de prensa histórica digitalizada. La Opinión. Semanario Independiente. 29/11/1934)
           
            Y si, según la crítica local, la función fue todo un éxito desde el punto de vista artístico, La Opinión completaba la información con el balance económico de la iniciativa de los aficionados trujillanos.


19 de julio de 2019

Vida sobre sepulturas


Vivir sobre la muerte. Bailar y correr toros sobre las sepulturas. Todo forma parte del ritmo vital e intenso de la ciudad, de sus calles y su plaza. La muerte, omega y alfa de la vida, siempre está presente en la ciudad, forma parte indisoluble de su esencia y de sus habitantes. En ocasiones se enseñorea cuando azota de modo inmisericorde con epidemias y pestilencias; a veces se refleja en las celebraciones de severos y solemnes decesos reales. Y siempre, también para todos, el tañido quedo, doblando a difunto, recordaría de tiempo en tiempo la fugacidad de la vida y el dolor de familiares y deudos ante la que se considera antesala y tránsito doloroso a otra vida.
El arca, siempre generosa en informaciones, avara al conservar sus escritos, deja que la muerte aparezca con solemnidad o con relatos que hablan de la continua construcción de la sociedad trujillana, de la ciudad y su plaza.
Porque, a veces, la muerte que muestra el arca habla de convivencia, de festejos sobre lápidas, de una ciudad y una plaza que se construye al mismo tiempo que acerca, integra, engulle, aleja o excluye sepulturas y osarios.
La presencia de la muerte no es problema alguno para que junto ellos, los muertos, se reunan los vivos:
“Sepan quantos esta carta vieren, como nos, el conçejo de Trugillo, estando juntados en el çementerio de la iglesia de sant Martín desta dicha villa a canpana repicada segund que lo avemos de uso e de costunbre...”[1]

Tumbas en interior de la iglesia de San Martín
Y pasado el tiempo, aquel espacio de recogimiento, vida y muerte, sigue mostrando en sus cimientos la fugacidad de la vida, la persistencia y el rastro de quienes, ya difuntos, se acercaban al lugar donde se perpetuaba la vida  con toros y mercado retumbando sobre ellos.
El arca nos ayuda así a entender lo que vemos hoy bajo el suelo de la iglesia de San Martín y nos hace imaginar cómo sería ese rincón en el que ahora se alza imponente el atrio de la iglesia, un espacio en el que vida y muerte formaban parte del bullicio de una plaza en la que se lloraba a los muertos y se corrían los toros en las alegrías.

1518, mayo 21-24. Trujillo

Ordenança del çimenterio.
Este dicho día los dichos señores dixeron que por quanto en la plaça de san Martín de esta çibdad, que es la prinçipal que en ella ay, está el çimenterio de la dicha yglesia de señor san Martín que sale en mucha cantidad en la dicha plaça, y de las lahudes que están puestas sobre las sepulturas están unas altas e otras baxas y están peligrosas para los días de fiestas y alegrías e toros e ansy mismo en mucha suçiedad de la dicha plaça, que mandavan e mandaron por la onra de la dicha plaça y por lo bien que pareçería estando llana, que se allane a costa de la dicha çibdad e que se faga ordenança para que de aquí adelante la persona o personas que ovieren de levantar lahude para fazer sepultura para enterrar algunos defunto o defuntos, sean obligados a la tornar asentar e dexar llana e ygual, so pena de dos reales e que a su costa lo farán allanar. La qual ordenança Alonso Regodón, vicario de esta çibdad dixo que fará confyrmar al señor obispo de Plasençia e mandaron que esto se ponga en pregón quien lo faze el día de Pascua e se remate el postrimero día de Pascua.
 Pregón.
Este día, en la plaça pública de la dicha çibdad se dio un pregón por Juan Pérez de Talavera, pregonero, diziendo sy ay alguna persona o personas que quieran tomar a allanar el çeminterio de señor san Martín, venga ante los señores justiçia e regidores y póngalo en preçio y sepan que se a de rematar el postrymero día de Pascua.
II pregón. 
En veynte e tres días del dicho mes de mayo del dicho año, estando so el portal de señor san Martín a canpana tañida, los señores alcalde e Nuño Garçía de Chaves, regidor, fizieron apregonar por Miranda, pregonero, el dicho çeminterio e no paresçió quien lo pusyese en preçio. Testigos, Luis de Góngora, escrivano, e el alguazil mayor e otros muchos.
III pregón. 
En XXIIII días del dicho mes de mayo del dicho año, estando so el dicho portal de señor san Martín a canpana tañida, los dichos señores alcalde e regidor fizyeron apregonar el dicho çementerio por el dicho pregonero Miranda e no lo puso nadie en preçio. Testigos, Gómez Dávalos e Gil Gonçález hijo del dicho señor Nuño Garçía de Chaves e otros muchos

 (Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 13, fols. 38r-39r.)
 Iglesia de San Martín. Fondo Fotográfico del Museo de Cáceres.    




[1] Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 1.1, núm. 1, fol. 1r. Arrendamiento de la guarda de los prados, alcáceres, fuentes, alberca y muladares. Aunque no tiene fecha, por el nombre de los regidores que se citan el documento puede situarse hacia 1384.