28 de abril de 2013

Limosna condicionada




La aldea de Plasenzuela se había desligado de la autoridad trujillana en 1559, fecha en la que pasa a depender del oidor de la Chancillería de Valladolid, Juan de Vargas Carvajal, quien compra su jurisdicción a la Corona junto con la de los lugares próximos de El Guijo y Avililla. El proceso de venta de jurisdicciones que pone en marcha una Corona acuciada por las necesidades monetarias irá lentamente mermando el extenso territorio sobre el que Trujillo ejercía su jurisdicción.

Pocos años después, en 1588, el nieto de Juan de Vargas, Miguel de Vargas y Camargo, señor de Plasenzuela y Oliva de Plasencia, pondrá a la venta su villa trujillana y por 6.850 ducados pasa a ser su señor el vecino de Trujillo Gonzalo de Tapia.

Casado Gonzalo con María de Paredes Carvajal, en el matrimonio confluyen los mayorazgos de Tapias y Paredes y por ellos pleitearán sus hijos Esteban y Luis.

Aunque es el tercero de los hijos, Luis de Tapia y Paredes, alcalde de Casa y Corte y Consejero de Castilla, logrará convertirse en señor de Plasenzuela tras litigar, junto a su hija María Clara, con la hija de su hermano Esteban, María de Tapia Sotomayor.

Tras morir su padre, María Clara es la nueva señora de Plasenzuela, pero en su matrimonio con Gonzalo Antonio de Chaves Orellana faltan los hijos que aseguren la permanencia del mayorazgo en su rama familiar.

El último recurso es acudir a la ayuda divina y la devoción a la cacereña Virgen de la Montaña les hace buscar su auxilio y prometer una jugosa limosna que habrá de ser pagada a su cofradía solo si la petición es atendida, y en mayor cuantía si el hijo fuese varón. Juan Luis de Orellana Pizarro buscó y sacó del arca este curioso documento en el que falta el final de la historia: María Clara falleció en 1691 sin hijos y el señorío de Plasenzuela pasó a su prima María de Tapia. ¿Y la limosna?

1656, julio 10. Trujillo.

Boto a Nuestra Señora de la Montaña de Cáceres.
En la ciudad de Truxillo en diez días del mes de julio de mil seisçientos y çinquenta y seis años, ante mi el escrivano público y testigos, paresçieron presentes los señores don Gonçalo Antonio de Chaves Orellana y doña María Clara de Tapia y Paredes, su lexítima muger, señores de las villas de Plasençuela, Guijos y Avilillos, veçinos de esta çiudad, con liçençia que la dicha señora doña María pidió al dicho don Gonçalo, que se la dio y conçedio, para juntamente con él haçer y otorgar esta escritura y la açetó, y della usando ambos a dos, juntos de mancomún a boz de uno y cada uno por si ynsolidum (...) dixeron que por quanto a algunos años que están casados y velados a ley y vendiçión de la santa Madre Iglesia y no an tenido suçesión alguna para que suçeda en su casa y mayorazgos, y esperando como esperan tenerla mediante la voluntad de Dios Nuestro Señor, tomando como para ello toman por su ynterçesora a la Serenísima Reyna de los Ánjeles, madre de Dios y señora nuestra, nuestra Señora de la Montaña que está en término de la villa de Cáçeres en una montaña y desierto distante de dicha villa cosa de media legua, a quien todos los christianos devemos reverençiar, para que por medio de esta divina Señora y su abogada alcançen de su preçiosísimo hijo sea servido, si conviene para su santo serviçio, darles suçesión así de varón como de hembra, lo que su divina magestad fuere servido, conformándose siempre con su divina voluntad. Y sin que sea visto que por esto aya de aver ningún jénero de ynterés ni que se le de tal nombre, quieren y es su voluntad, teniendo dicha suçesión así de varón como de hembra, de dar por vía de limosna para la fábrica de la casa y templo de la dicha abogaçión de Nuestra Señora de la Montaña, çien ducados por cada hijo que por su ynterçesión santísima fuere Nuestro Señor servido de darles y çinquenta ducados por cada hija. Y por dicha cantidad se les pueda executar solo en virtud de esta escritura y fee de que a los tales hijos o hijas que así tuvieren se les dio el santo sacramento del bautismo, la qual baste siendo hecha por los curas o sus tenientes o otro qualquier saçerdote que asistiere en la iglesia o iglesias donde los tales hijos o hijas que Nuestro Señor les diere fueren bautiçados. Y se obligan luego que llegue el caso a sacar dicha fee y remitirla a el mayordomo que por tal tiempo fuere de la dicha casa y santuario de Nuestra Señora de la Montaña y su cofradía, en cuyo poder o de la persona que en nombre de la dicha fábrica lo uviere de aver, an de poner la dicha cantidad puesta y entregada en la dicha villa de Cáçeres a su costa y riesgo con las de la cobrança. Y consienten y piden a mi el dicho escrivano saque un traslado de esta escritura para remitirla a el dicho mayordomo, que a de poder usar della sin enbargo de que no llegue açetaçión y aunque pase mas tienpo de diez años ni otro alguno no a de prescribir el derecho della por ser para suçesión y no tener tiempo limitado. Y para lo cumplir y pagar obligaron sus personas y bienes (...). Y por ser casada, juró por Dios Nuestro Señor y una cruz que esta escritura la otorga de su livre voluntad y que la abrá por firme en todo tiempo y no irá contra ella (...). Y así lo dixeron y otorgaron por ante mi el dicho escrivano siendo testigos Álvaro Paniagua, Françisco Escobar y Juan Blanco, vezinos de esta çiudad, y lo firmaron los señores otorgantes que doi fe conosco.
Doña María Clara de Tapia y Paredes (rúbrica)
Don Gonçalo Antonio de Chaves Orellana (rúbrica)
Ante mi
Juan Durán (rúbrica)

(Archivo Municipal de Trujillo. Protocolos Juan Durán.  1656. Folio 528r-528v)


Virgen de la Montaña. www.tusemanasanta.com


17 de abril de 2013

El rey abdica. Luis I sube al trono

    Luis I, llamado el Bien Amado o el Liberal, reinará en España 229 días, corto reinado que bien pudiera hacer que el Breve fuera un apelativo más adecuado. Primer Borbón nacido en España e hijo primogénito de Felipe V y María Luisa de Saboya, los historiadores nos hablan de su infancia triste tras la pérdida de su madre, cuando sólo contaba siete años de edad, del férreo control que la princesa de los Ursinos ejerció en su educación y de las no buenas relaciones que mantuvo con su madrastra, Isabel de Farnesio.

Al cumplir los 15 años, casa con Luisa Isabel de Orleans, hija del regente de Francia, de 12 años y cuyo comportamiento, cuanto menos extravagante y claramente desequilibrado e inestable, la convirtió en un serio problema en la corte.

Luis I. Juan Ranc. 1724. Museo del Prado
   Poco tiempo después, la vida de la pareja sufrirá un gran cambio al abdicar Felipe V en su joven hijo Luis. Poco pudo demostrar el nuevo rey su valía o ineptitud. Desde el palacio de La Granja, Felipe V e Isabel de Farnesio seguían controlando los hilos de la política española y el 31 de agosto de 1724, las viruelas pondrán fin a la vida de un rey que días antes había celebrado su 17 cumpleaños. Tras su muerte, su padre asumiría de nuevo la Corona y la inestable y joven reina viuda sería devuelta a Francia.

   Siete meses antes de su muerte, la ciudad recibía la noticia de su subida al trono.
 

 
  



1724, enero 28. Madrid.
El Rey
Conzejo, justicia, regidores, cavalleros, escuderos, oficiales y hombres buenos de la ciudad de Truxillo: haviendo el Rey mi señor y mi padre, con el más premeditado acuerdo y deliverazión, tomado la resolución de apartarse absolutamente de el Govierno y manejo de esta Monarchía renunciándola en mi, como su hixo primogénito y Príncipe jurado de España, con todos sus reynos, estados y señoríos, y otorgádose para su validación por parte de Su Magestad instrumento público de renuncia, firmada de su Real mano en el palacio de San Ildephonso, a diez de este mes, que he aceptado yo en San Lorenzo el Real, en quinze del mismo, y se ha tenido presente en mi Consejo y Cámara, he querido participaros de esta resoluzión para que os conste de ella y en su consequencia dispongáis (como os lo mando) que luego se levanten en esa ciudad los pendones por mi y en mi Real nombre y se executen las demás ceremonias que en semejantes casos se han acostumbrado, como lo espero de vuestro acreditado celo y fidelidad. De Madrid a 28 de henero de 1724.
-->
Yo el Rey
Por mandado del Rey nuestro señor
Francisco de Castejón (rúbrica)
  
(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 327.12) 


7 de abril de 2013

Provisiones para "la villa"


Para la ciudad de Trujillo, la "villa" ha sido siempre la denominación dada a su espacio amurallado, el núcleo original del Trujillo medieval. Es un espacio perfectamente delimitado por la cerca y con frecuencia considerado como una única entidad que en la documentación se refleja en la expresión "arriba en la villa". 
Al crecer el núcleo trujillano, desborda ya desde el siglo XIV los límites de esa "villa" y la plaza del arrabal -la actual plaza mayor de Trujillo- comienza a configurarse y consolidarse como la línea de expansión extramuros.
Pero la "villa" sigue albergando a una importante población y el propio concejo, en su mayor parte compuesto por habitantes del espacio intramuros, deberá preocuparse de regular el acceso de mercaderes al recinto, llegando incluso a indicar la pena en que incurren aquéllos que no realicen sus ventas en el interior de la "villa". Ya en 1437, en las Ordenanzas Municipales, se obliga a quienes venden fruta y hortaliza a permanecer en la plazuela de Santiago, ofreciendo sus mercancías, "hasta acabadas misas mayores en la dicha yglesia de Santiago".  Esto indicaría que ya en ese momento el centro comercial se ha desplazado fuera del recinto amurallado hasta el punto de necesitarse la intervención del concejo para asegurar  el mantenimiento de cierta actividad comercial en la "villa". 
Más de un siglo después, asegurar el suministro de los habitantes "villanos" sigue siendo una preocupación del concejo.


1587, junio 27. Trujillo
Que suban las fruteras y pescaderas a vender a la puerta de Santiago

Otrosi por quanto los que biven de la çerca adentro de la çiudad se puedan mejor proveher e por onra de la çiudad e favor de lo çercado de la çiudad e porque con mejor voluntad bivan dentro de los muros los veçinos desta çiudad y  no se de ocasión a que lo çercado, que es lo prinçipal, se despueble por venderse los vastimentos y provisión fuera de la çerca de la dicha çiudad y lexos della, hordenamos e mandamos que los que vendieren fruta e hortaliza, así de la çiudad como del término, y los ortelanos, que desde el día de san Juan hasta el día de san Miguel suban a lo vender a la puerta de Santiago y estén ende hasta dada la plegaria en la yglesia de San Martín y no lo vendan en otra parte, so pena de diez maravedíes a cada uno repartidos por terçios según dicho es, pero los jueves ni días de toros no suban arriba. Y las pescaderas solamente suban los viernes e sabados e días de ayuno.

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 42.22. Fol. 35r-35v.) 
Puerta de Santiago. Kurt Hielscher. "La España desconocida". 1922.                    http://curiososimpertinentes.wordpress.com.  



21 de marzo de 2013

Con presencia de la autoridad

 
    El trabajo que a lo largo del año desarrollan las diversas cofradías se acelera en los días previos al inicio de la Semana Santa. En 1894 todo estaba listo para que la procesión de Jesús con la cruz a cuestas recorriese las calles trujillanas el Miércoles Santo, iniciando su recorrido en la iglesia de Jesús o San Lorenzo y finalizando en San Francisco. Faltaba que el responsable de la cofradía, Juan Sanabria, invitase a la autoridad y asegurar de este modo que el orden reinase en el recorrido.


1894, marzo 19. Trujillo.

Siendo costumbre desde tiempo inmemorial celebrar la procesión de la Cruz a Cuestas el Miércoles Santo de cada año, que sale de la iglesia denominada de Nuestro Padre Jesús, recorriendo las calles de Pardos, San Francisco, Chica, San Miguel, Sofraga, Sillería, dando vuelta a la plaza, bajando por la calle de Carnicería y Herreros, concluyendo en la iglesia de San Francisco, invito a Usted para si tiene el gusto de presidir dicho acto religioso o mandar los celadores de policía para que pongan orden en las filas del trayecto que ha de recorrer dicha procesión, por lo que le quedarán agradecidos los hermanos de esta Cofradía y rogando a Dios guarde su vida muchos años.
Trujillo, 19 de marzo de 1894
El Alcalde
Juan Sanabria

Sr. Alcalde Constitucional de esta ciudad. Trujillo

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 789)

Iglesia de San Lorenzo o Jesús

9 de marzo de 2013

Relevo en La Aldea del Obispo


    En el informe que realiza en 1791 Pedro Bernardo de Sanchoyerto en su visita al Partido de Trujillo*, con motivo de la creación de la Real Audiencia de Extremadura, recogerá los datos que sobre La Aldea del Obispo le proporcionan su comisario, Miguel Fernández, y otros vecinos "antiguos e ynteligentes". Del arrabal trujillano dice que no tiene término alguno, a excepción de un escaso ejido ansarero. Que su consideración con respecto a Trujillo es la de "calle de la dicha ciudad", y que para su gobierno "no tiene más justicia que dos comisarios". Elegidos anualmente por la ciudad cabecera entre cuatro nombres propuestos por los comisarios salientes, dependerán orgánicamente del corregidor o alcalde mayor. Sus funciones "se reducen a cuidar del pueblo y dar parte a la justicia de dicha ciudad de lo que ocurra", no pudiendo imponer penas que superasen los 20 reales.
    Todo ello nos hace pensar en una función sin escasos problemas en un núcleo que ronda, al finalizar el siglo XVIII, los 120 vecinos, la mayoría labradores, algunos jornaleros y sirvientes de ganaderos, así como un sastre y un herrero. Un núcleo cuyas inocentes diversiones son el juego de la calva, la barra y bailes de los mozos y cuyos vicios más comunes -nos indica el informador- son los "juego de naipes en sus calles y algunos amancebamientos y embriagueces, aunque las menos". Pero sin salario ni emolumentos, cuidar de sus vecinos e informar a las autoridades supone siempre una carga para quienes dependen de un trabajo en el campo, y, además, con frecuencia la ciudad no se muestra diligente en la sustitución de tales comisarios. En esos casos, urge reclamar el relevo.


*Barrientos Alfageme, G. y Rodríguez Cancho, M. (Eds.): Interrogatorio de la Real Audiencia. Extremadura a finales de los tiempos modernos. Partido de Trujillo. Badajoz, 1996. Tomo I, pp. 225-238.



1717. Trujillo

   Juan Díaz Vizcaino y Francisco Fernández, vezinos de esta ziudad y moradores en el Aldea del Obispo, arraval de ella, como mejor prozeda, ante V.Sª parezemos y dezimos: que por nonbramiento de V.Sª, a mas de tres años que estamos exerziendo el ofizio de comisarios de justizia en dicha aldea, executando con puntualidad las hordenes que se nos dan, y mediante el que yo dicho Francisco Fernandez me allo enfermo en cama y no poder asistir a el cunplimiento de mi obligazion, yo dicho Juan Diaz en la parte que e podido lo e executado y mediante ello, y que tenemos nezesidad prezisa de asistir a nuestras lavores y dependenzias y aver muchos vezinos en dicha aldea que puedan servir y exerzer el referido ofizio.
   A V.Sª pedimos y suplicamos se sirva de esonerarnos de el referido ofizio nonbrando otras personas que le exerzan, que en ello reziviremos merzed de la poderosa mano de V.Sª con justizia.

 Juan Díaz Vizcaino (rúbrica)               Francisco Fernández (rúbrica)

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 396.2)

La Aldea del Obispo. https://maps.google.es


25 de febrero de 2013

Elecciones en Huertas de la Magdalena


    Desde la época medieval, los núcleos de población repartidos por el amplio territorio que constituye el alfoz de Trujillo tuvieron una desigual consideración y desarrollo demográfico. Muchos de ellos se constituyeron en concejos disfrutando de una cierta autonomía respecto de la ciudad cabecera. Otros asentamientos de menor tamaño fueron agrupados fiscalmente bajo el epígrafe de Aguijones y Colgadizos, barrios que están a una y a dos y a tres leguas de la çiudad y no son conçejos.  

     Más cercanos al núcleo trujillano, sus arrabales salpican el berrocal: Huertas de Ánimas, Casas de Belén y Huertas de la Magdalena. Es la ciudad quien les gobierna a través de los comisarios elegidos de entre sus vecinos, que actúan de forma delegada como máxima autoridad de estos núcleos.

    Escondido entre el granito del berrocal, el núcleo de Huertas de la Magdalena vive siempre mirando a la penillanura, a la puesta del sol, cercano al Magasca y tranquilo, muy tranquilo. A mediados del siglo XVIII, el concejo trujillano contaba sus vecinos: cinco viudas y cincuenta y un varones eran entonces cabezas de familia. Años más tarde, ya acabando el siglo, el geógrafo Tomás López nos cuenta que su población estaba formada por 60 vecinos.

   Poco después, la Guerra de Independencia, que tan duramente castigó a la ciudad, casi hará desaparecer este núcleo al que costará recuperarse.

    Cuando ya parece que la guerra se aleja, algunos de sus vecinos retornan lentamente. El único comisario que queda permanece en la ciudad, y el vecino que recibió de éste el encargo de gobernar a sus conciudadanos no es reconocido por ellos. Habrá de acudir al ayuntamiento trujillano, que pone en marcha la maquinaria para que, de acuerdo con la nueva Constitución, sean los propios vecinos, aunque escasos, quienes voten a sus comisarios.


1813, mayo 4. Trujillo.

M.Y.A.
Diego Bermejo, vecino de esta ciudad y morador en su Arraval de Huertas de la Magdalena a V.S. con la mayor sumisión hace presente y dice: Que con motivo del destrozo tan grande que los franceses ejecutaron en dicho arraval, quemando todas las casas, como es público y consta a V.S., se vieron sus moradores en la dura precisión de abandonar sus hogares trasladándose unos a esta ciudad y otros adonde tubieron por combeniente. En esta situación, y de poco tiempo a esta parte se han reunido en citado arraval doce moradores, y el comisario Antonio Martín, que lo era en aquella época, ha sobstituido su oficio en el suplente porque aquél se ha quedado a vivir en esta ciudad. Los moradores no quieren respetar el exponente sin expresa orden de V.S. por lo que
Suplica a V.S. se sirva expedir su decreto para que sus convecinos le respeten ó tengan por tal Comisario, o que de lo contrario nombren uno en su lugar, pues en ello recivirá merced.
Trugillo 4 de Mayo de 1813.
Diego Bermejo (rúbrica)

Trugillo 4 de mayo de 1813
Antonio Martín no tenía facultades para delegar su encargo, ni Diego Bermejo para admitirle, y por consiguiente sus vecinos no pueden obedecer sus preceptos y mandarlos faltando la legitimidad del nombramiento. Y pues la sabia Constitución de nuestra Monarquía avilita a los ciudadanos para hacer las elecciones de Alcaldes y Concejales que les hayan de dirigir y gobernar, los moradores del Arrabal de Huertas de la Magdalena que se hallen en el goce de los derechos de ciudadanos españoles se reunirán en un día festibo y entre sí nombrarán dos sugetos que merezcan su confianza para que egerzan el cargo de Comisarios de Justicia, entendidos de que el primer nombrado, suponiendo la mayoría de votos de ambos, ha de servir durante este año y el benidero de mil ochocientos catorce; y el segundo servirá solo hasta el fin de diciembre más próximo, trayendo a este Ayuntamiento la elección y nombramiento que hagan, que anotarán enseguida del Decreto, al pié de la representación de Diego Bermejo, para estender su aprobación, y enseguida recibir el juramento de fidelidad que deben prestar los electos, según nuestra Constitución. Está así acordado, de que certifico.
Andrés Herranz secretario (rúbrica)

Pedro Galindo. Botó a Tomás Blázquez
Benito Moreno. Botó a Juan Moreno
Marcos Albarado. Botó a Diego Baquez (sic)
Diego Bláquez. Botó a Marcos Albarado
Juan Moreno. Botó a Diego Bermejo
Tomás Bláquez. Botó a Diego Blázquez
Antonio Sánchez. Botó a Diego Bermejo
Rafael Fernández. Botó a Diego Bermejo
Jerónimo Billa. Botó a Diego Bermejo
Alonso Fernandes. Botó a Diego Bermejo
Diego Bermejo. Botó a Diego Blásquez

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 1191.7)





6 de febrero de 2013

La actualidad del pasado


    Bucear en el arca es adentrarse en historias extrañas, momentos tan alejados de nuestra realidad que resulta a veces complicado entender ese pasado. Pero una y otra vez surgen documentos que nos hacen ver que poco hemos cambiado, que los problemas, deseos y preocupaciones de quienes ocuparon este espacio en otros tiempos son los mismos de quienes hoy seguimos disfrutando de esta ciudad.

    Cuando en 1894, la maestra de niñas de Huertas de Ánimas, Ceferina Montero, solicitaba del alcalde trujillano, Benito Peña, una auxiliar para su escuela, utilizaba un lenguaje para nosotros rebuscado, pero su objetivo nos resulta familiar y sus argumentos de actualidad.

1894, septiembre 15. Huertas de Ánimas.

Tengo el honor y además el gusto, puesto que me sirve de satisfacción, de anunciar a V.E. para que, si a bien lo tiene, lo comunique al Exmo. Ayuntamiento que tan acertadamente preside, que es demasiado considerable el número de alumnas asistentes a la escuela de mi dirección para que los trabajos educativos e instructivos puedan dar resultado algún tanto satisfactorio.
Y constándome el interés nunca desmentido con que la Exma. Corporación atiende cuanto con la enseñanza se refiere, me atrevo a proponer, rogándolo, se vuelva a crear, por ser ahora con la enseñanza gratuita más necesaria que nunca, la plaza de Auxiliar que se suprimió en primeros de julio último.
Dios guarde a V.E. muchos años.
Huertas de Ánimas (Trujillo) y septiembre 15 de 1894

La Profesora
Ceferina Montero Palomar

Sr. Alcalde Presidente del Exmo. Ayuntamiento de Trujillo

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 789.1)

-->
Escuela de niñas. Foto: IISUE/AHUNAM/Fondo Ezequiel A. Chávez, doc. 306.
 

22 de enero de 2013

Despachando pobres


    En ocasiones, al sacar un documento del arca se aferran a nuestras manos pequeños retazos de otros que desean salir, que esperan que nuestra curiosidad les rescate del aparente olvido en que se encuentran. De este modo, recuperan su propia vida y su aliento porque nos arrastran a la búsqueda de aquellas historias que nos sugieren y nos hacen entrever.

    El mismo concejo que en abril de 1632 comisionaba al regidor Nicolás de Casarrubios para que concertase con el saludador Mateo Bernaldo de Quirós el asiento por el que éste ejercería su oficio en Trujillo, acordará en junio "Que se de el salario que solía de tres mil mrs. por un año a Alonso Domínguez, alguaçil, por que eche la gente bagamunda desta çiudad y corra el salario desde oy".

   Como agentes de la justicia, los alguaciles tenían entre sus funciones la aplicación de la justicia, la persecución de los delincuentes, el cumplimiento de los bandos y la vigilancia de las calles para que fueran seguras. No era pues extraño que a él se encomendase la tarea de hacer salir de Trujillo a quienes sólo podían traer problemas.

    Pero unos días después, el 12 de julio, las Actas del concejo señalan entre los acuerdos tomados:

"Comisión para despachar los pobres.

Que el señor don Juan de Chaves y Orellana haga que se despachen todos los pobres que ubiere en ella y ospitales ansí de la Caridad como del Espíritu Santo y otros desde ella a otros lugares y lo que se gastare de ello el mayordomo que es o fuere de propios lo dé con su çédula para que se sepan qué pobres se an despachado y qué lugares, que para todo ello se le da comisión en forma."

    Si eso fue así, en las cuentas del mayordomo habrían de estar los datos que nos permitiría conocer esa extraña labor de "limpieza" que se encomienda al regidor Juan de Chaves y Orellana.

    Al presentar sus cuentas del año anterior, en 1633 el mayordomo de propios, Juan González de Villate, hace constar el pago de 251 reales gastados "en llebar los pobres enfermos y tullidos desta çiudad a los lugares çincumbecinos", siguiendo la orden del regidor comisario. Cinco cartas de pago presentadas por Juan de Chaves certifican que ochenta y cinco personas sin recursos, entre los que encontramos sacerdotes, soldados y caballeros, algunos atendidos en los hospitales de la ciudad, fueron "amablemente" conminadas a abandonar Trujillo y trasladadas a costa del erario municipal a Jaraicejo, Santa Cruz de la Sierra, Herguijuela y La Cumbre. ¿El recibimiento que tuvieron en estas localidades? Otras arcas guardan la respuesta.

1632, septiembre 22. Trujillo.
Dará el señor Juan Gonzalez Billalte, maiordomo de propios desta çiudad a Bartolomé Gonzalez, procurador de los pobres de la Charidad por haber hecho llebar deçinueve pobres
-el primero llebó Francisco en catorze julio de 632 a la Cumbre  ......................... 3 rs.
-en 24 de julio llebó Francisco dos pobres mugeres y un pobre a la Cumbre ....... 9 rs.
-en 28 de julio llebó Francisco a un pobre que salio del ospital a Çaraizaxo ........ 4 rs.
-en 9 de agosto llevó Francisco un pobre a la Cumbre .......................................... 3 rs.
-en 14 de agosto llebó Francisco un pobre a la Cumbre ........................................ 3 rs.
-en 16 de agosto llebó Francisco un pobre a Santa Cruz ....................................... 3 rs.
-en 21 de agosto llebó Francisco un saçerdote y a un çiego y a un coxo
             y manco al Hergijuela ............................................................................... 9 rs.
-en 23 de agosto llebó Francisco dos sacerdotes a Santa Cruz .............................. 6 rs.
-en 26 de agosto llebí un honbre soldado a Çaraizexo, tres reales y medio .......... 3 rs. mº.
-en 9 de septiembre llebó Francisco a un honbre enfermo
             que salio del ospital a Santa Cruz ............................................................. 3 rs.
-en 12 de setienbre llebó Francisco a un pobre enfermo a Santa Cruz .................. 3 rs.
-en 20 septienbre llebó Francisco a un caballero y a su muger 
             y a una pobre a Santa Cruz ....................................................................... 9 rs.
Y por lo dicho dará vuesa merced çinquenta y ocho reales y medio por haber hecho llebar los dichos pobres, que con esta su carta de pago estarán bien dados y se pasarán en quenta. Fecha en Trugillo a beinte y dos de septienbre de mil y seisçientos y treynta y dos.
Don Juan de Chaves Orellana.

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 104)

--> Reynaldo Giudice. La sopa de los pobres. 1884. Colección Museo Nacional de Bellas Artes de Argentina

13 de diciembre de 2012

El saludador de Trujillo


   El libro de contratos del concejo conserva entre sus páginas múltiples acuerdos entre la ciudad y quienes se comprometen a trabajar en su oficio residiendo en Trujillo, prestando determinados servicios a los vecinos o contribuyendo a realzar los actos religiosos y civiles que celebra la ciudad. En dichos contratos se establece el salario a percibir y las condiciones que han de cumplir en el desempeño de sus funciones, funciones que a veces resultan curiosas.

   El 3 de abril de 1632, el alcalde mayor de la ciudad, Antonio Lasso de Calatayud, en compañía de los regidores presentes en la sesión del ayuntamiento establecen el salario que durante el año siguiente percibiría el asturiano Mateo Bernardo de Quirós, diez mil maravedís por su oficio de "saludador, atento que en esta ciudad no le ay y puede resultar muchos daños en personas e ganados, y para que aya saludador para lo que se ofreciere". En esa misma sesión, se encomienda al regidor Nicolás de Casarrubios para que realice el asiento con el mencionado saludador. ¿Y qué virtudes adornaban a este profesional de.... ? ¿de qué? ¿Qué función tenía un saludador? Desde luego nada relacionado con la cortesía, los buenos modales, la representación del concejo o algo similar de lo que el término saludador nos hace inicialmente pensar. 
   Nuestro diccionario de la Lengua Castellana los tilda de embaucadores pero no parecen pensar así los regidores trujillanos ni otros muchos concejos que recurrieron a ellos para garantizar sus servicios. Unos servicios que iban desde la curación de la rabia y otras enfermedades, el dominio del fuego o la capacidad de apaciguar tormentas y granizos. Todo un repertorio de facultades que les hacía especialmente apreciados. Según la tradición, los "poderes" que utilizaban a través de su saliva y aliento les eran conferidos en el mismo momento de su concepción. Ser el séptimo hijo varón tras seis hijos también varones, haber nacido el día de Navidad o el Viernes Santo, les hacía poseedores de estos "dones".

1632, abril 5. Trujillo.
Asiento con el saludador
10U000 mrs. de salario
En la  muy noble y muy leal ziudad de Trugillo a çinco días del mes de abril de mil y seisçientos y treinta y dos años. Ante mi el escrivano y testigos parezieron el señor Nicolás de Casarrubios, veçino y regidor desta çiudad, en birtud de la comisión del ayuntamiento de tres deste mes y año para lo aquí contenido, de la una parte, y de la otra Mateo Bernardo de Quirós, natural de las Asturias de Obiedo, saludador, y fueron convenidos en que el dicho Mateo Bernardo de Quirós asista en esta çiudad por tiempo de este año a exerçer el ofiçio y graçias de saludador para todas las cosas tocantes a él y por la asistençia que a de hazer se le a de dar y dará por esta çiudad y su mayordomo de propios que es o fuere diez mil mrs. de salario pagados en los terzios del año y como se pagan los demás maravedís de la libranza general que se da por esta dicha ziudad. Y el dicho año començó a correr desde el dicho día tres deste mes. Y se obligó de no hazer ausençia desta çiudad de ocho días arriba para que siendo nezesario éste para lo que se ofreçiere de su ofizio y ausentándose más tiempo se pueda traer otro saludador a costa del suso dicho donde quiere que se hallare y pagarle de los dichos diez mil mrs. Y cada parte por lo que le toca el dicho señor Nicolás de Casarrubios obligó los bienes de la çiudad y el dicho Mateo Bernardo de Quirós su persona y bienes y dieron poder a las justiçias y juezes de Su Magestad y lo rezibieron por sentençia pasada en cosa juzgada, renunziaron las leyes de su favor y defensa y la jeneral non vala y otorgaron este contrato en forma, siendo testigos Diego Serrano y Domingo Garçia y Antonio Gonçalez Cordero, veçinos desta çiudad, y los otorgantes lo firmaron.

Nicolás de Casarruvyos (rúbrica) Mateo de Quirós (rúbrica)
Ante mi Pedro Manglano (rúbrica)

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 44.27. Fol. 144)


10 de noviembre de 2012

Desde los confines de Persia


    Ya hemos mencionado en alguna otra ocasión la riqueza de contenidos que las actas municipales guardan como un tesoro. Los múltiples temas que han de ser tratados en las reuniones que corregidor y regidores realizan una o dos veces por semana nos muestran, más que ninguna otra fuente documental, el discurrir del día a día de la ciudad. Acuerdos económicos, disposiciones sobre las fiestas, el mercado, las peticiones que los vecinos hacen llegar, las cartas que desde la Corte o Badajoz reclaman, ordenan, comunican, avisan, anuncian llegadas, muertes, victorias o nacimientos. Y de vez en cuando... una curiosidad, un asunto extraño, un tema oscuro. Algunos ya han ido saliendo del arca y otros muchos aún se esconden entre los cientos de folios que configuran la completa colección de actas municipales que conserva el Archivo trujillano.

    Cuando el 16 de mayo de 1727 se reunía el corregidor, Juan Hipólito Fernández Bazán,  con los tres únicos regidores que asisten a la sesión del concejo -Francisco José de Mendoza, José de las Casas y Orellana y Nicolás Antonio de Orozco- de los diez caballeros que ejercían tal oficio en la ciudad, se presenta ante ellos un personaje extraño. 
     Desde lejanas tierras, quien afirma ser príncipe de "Antelíbano" trae carta de su majestad Felipe V, carta de presentación diríamos hoy, carta de recomendación también; credenciales que aseguran su procedencia, su condición de cristiano y perseguido en los dominios del Turco. ¿Y pide?. Ayuda, limosna, apoyo económico a su causa. ¿Aspecto?, no lo dicen, aunque hemos de suponer exótico para un Trujillo del siglo XVIII, aun cuando estuviera acostumbrado a ver pasar por sus caminos gente diversa y diferente. ¿Le creyeron?. Parece que sí a juzgar de lo resuelto por el consistorio. A pesar de la escasez de sus arcas, el asunto lo merece. 240 reales de vellón se asignan a tan justa causa, cantidad que quizás se llevó el extraño príncipe de la ciudad de Trujillo. Quizás porque, ¿le pagaron?. El archivo no conserva las cuentas de ese año pero no creemos que se fuera de vacío.


1727, mayo 16. Trujillo.

  La ziudad dijo que respecto averse hecho presente una carta orden de Su Magestad  que  a traido a ella el prínzipe de Antelíbano, Hazen Gafer, natural de los confines de Persia, en que le encarga que por ser como es cathólico christiano y tener su casa y familia observante de nuestra sagrada relijión en tierras tan remotas internadas en los dominios del Turco, a quien por feudo paga crezidas cantidades, le atienda la ziudad usando con él de la calidad que le fuera posible aziéndole la limosna según sus caudales y la expresada nezesidad que le pareziere correspondiente, por la qual relación acordó que sin embargo de hallarse con crezidos empeños que es nezesario, atendiendo a los expresados motivos, se dieren del caudal de propios al referido Prínzipe doszientos y quarenta reales de vellón por bía de limosna y para ello se despache libramiento en cuia virtud se hagan buenos al Mayordomo de dichos propios.

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 255. Fols. 25v-26)


                                        Ahmed III, sultán del Impero Otomano (1703-1730)