25 de febrero de 2013

Elecciones en Huertas de la Magdalena


    Desde la época medieval, los núcleos de población repartidos por el amplio territorio que constituye el alfoz de Trujillo tuvieron una desigual consideración y desarrollo demográfico. Muchos de ellos se constituyeron en concejos disfrutando de una cierta autonomía respecto de la ciudad cabecera. Otros asentamientos de menor tamaño fueron agrupados fiscalmente bajo el epígrafe de Aguijones y Colgadizos, “barrios que están a una y a dos y a tres leguas de la çiudad y no son conçejos”.  

     Más cercanos al núcleo trujillano, sus arrabales salpican el berrocal: Huertas de Ánimas, Casas de Belén y Huertas de la Magdalena. Es la ciudad quien les gobierna a través de los comisarios elegidos de entre sus vecinos, que actúan de forma delegada como máxima autoridad de estos núcleos.

    Escondido entre el granito del berrocal, el núcleo de Huertas de la Magdalena vive siempre mirando a la penillanura, a la puesta del sol, cercano al Magasca y tranquilo, muy tranquilo. A mediados del siglo XVIII, el concejo trujillano contaba sus vecinos: cinco viudas y cincuenta y un varones eran entonces cabezas de familia. Años más tarde, ya acabando el siglo, el geógrafo Tomás López nos cuenta que su población estaba formada por 60 vecinos.

   Poco después, la Guerra de Independencia, que tan duramente castigó a la ciudad, casi hará desaparecer este núcleo al que costará recuperarse.

    Cuando ya parece que la guerra se aleja, algunos de sus vecinos retornan lentamente. El único comisario que queda permanece en la ciudad, y el vecino que recibió de éste el encargo de gobernar a sus conciudadanos no es reconocido por ellos. Habrá de acudir al ayuntamiento trujillano, que pone en marcha la maquinaria para que, de acuerdo con la nueva Constitución, sean los propios vecinos, aunque escasos, quienes voten a sus comisarios.


1813, mayo 4. Trujillo.

M.Y.A.
Diego Bermejo, vecino de esta ciudad y morador en su Arraval de Huertas de la Magdalena a V.S. con la mayor sumisión hace presente y dice: Que con motivo del destrozo tan grande que los franceses ejecutaron en dicho arraval, quemando todas las casas, como es público y consta a V.S., se vieron sus moradores en la dura precisión de abandonar sus hogares trasladándose unos a esta ciudad y otros adonde tubieron por combeniente. En esta situación, y de poco tiempo a esta parte se han reunido en citado arraval doce moradores, y el comisario Antonio Martín, que lo era en aquella época, ha sobstituido su oficio en el suplente porque aquél se ha quedado a vivir en esta ciudad. Los moradores no quieren respetar el exponente sin expresa orden de V.S. por lo que
Suplica a V.S. se sirva expedir su decreto para que sus convecinos le respeten ó tengan por tal Comisario, o que de lo contrario nombren uno en su lugar, pues en ello recivirá merced.
Trugillo 4 de Mayo de 1813.
Diego Bermejo (rúbrica)

Trugillo 4 de mayo de 1813
Antonio Martín no tenía facultades para delegar su encargo, ni Diego Bermejo para admitirle, y por consiguiente sus vecinos no pueden obedecer sus preceptos y mandarlos faltando la legitimidad del nombramiento. Y pues la sabia Constitución de nuestra Monarquía avilita a los ciudadanos para hacer las elecciones de Alcaldes y Concejales que les hayan de dirigir y gobernar, los moradores del Arrabal de Huertas de la Magdalena que se hallen en el goce de los derechos de ciudadanos españoles se reunirán en un día festibo y entre sí nombrarán dos sugetos que merezcan su confianza para que egerzan el cargo de Comisarios de Justicia, entendidos de que el primer nombrado, suponiendo la mayoría de votos de ambos, ha de servir durante este año y el benidero de mil ochocientos catorce; y el segundo servirá solo hasta el fin de diciembre más próximo, trayendo a este Ayuntamiento la elección y nombramiento que hagan, que anotarán enseguida del Decreto, al pié de la representación de Diego Bermejo, para estender su aprobación, y enseguida recibir el juramento de fidelidad que deben prestar los electos, según nuestra Constitución. Está así acordado, de que certifico.
Andrés Herranz secretario (rúbrica)

Pedro Galindo. Botó a Tomás Blázquez
Benito Moreno. Botó a Juan Moreno
Marcos Albarado. Botó a Diego Baquez (sic)
Diego Bláquez. Botó a Marcos Albarado
Juan Moreno. Botó a Diego Bermejo
Tomás Bláquez. Botó a Diego Blázquez
Antonio Sánchez. Botó a Diego Bermejo
Rafael Fernández. Botó a Diego Bermejo
Jerónimo Billa. Botó a Diego Bermejo
Alonso Fernandes. Botó a Diego Bermejo
Diego Bermejo. Botó a Diego Blásquez

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 1191.7)





6 de febrero de 2013

La actualidad del pasado


    Bucear en el arca es adentrarse en historias extrañas, momentos tan alejados de nuestra realidad que resulta a veces complicado entender ese pasado. Pero una y otra vez surgen documentos que nos hacen ver que poco hemos cambiado, que los problemas, deseos y preocupaciones de quienes ocuparon este espacio en otros tiempos son los mismos de quienes hoy seguimos disfrutando de esta ciudad.

    Cuando en 1894, la maestra de niñas de Huertas de Ánimas, Ceferina Montero, solicitaba del alcalde trujillano, Benito Peña, una auxiliar para su escuela, utilizaba un lenguaje para nosotros rebuscado, pero su objetivo nos resulta familiar y sus argumentos de actualidad.

1894, septiembre 15. Huertas de Ánimas.

Tengo el honor y además el gusto, puesto que me sirve de satisfacción, de anunciar a V.E. para que, si a bien lo tiene, lo comunique al Exmo. Ayuntamiento que tan acertadamente preside, que es demasiado considerable el número de alumnas asistentes a la escuela de mi dirección para que los trabajos educativos e instructivos puedan dar resultado algún tanto satisfactorio.
Y constándome el interés nunca desmentido con que la Exma. Corporación atiende cuanto con la enseñanza se refiere, me atrevo a proponer, rogándolo, se vuelva a crear, por ser ahora con la enseñanza gratuita más necesaria que nunca, la plaza de Auxiliar que se suprimió en primeros de julio último.
Dios guarde a V.E. muchos años.
Huertas de Ánimas (Trujillo) y septiembre 15 de 1894

La Profesora
Ceferina Montero Palomar

Sr. Alcalde Presidente del Exmo. Ayuntamiento de Trujillo

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 789.1)

-->
Escuela de niñas. Foto: IISUE/AHUNAM/Fondo Ezequiel A. Chávez, doc. 306.
 

22 de enero de 2013

Despachando pobres


    En ocasiones, al sacar un documento del arca se aferran a nuestras manos pequeños retazos de otros que desean salir, que esperan que nuestra curiosidad les rescate del aparente olvido en que se encuentran. De este modo, recuperan su propia vida y su aliento porque nos arrastran a la búsqueda de aquellas historias que nos sugieren y nos hacen entrever.

    El mismo concejo que en abril de 1632 comisionaba al regidor Nicolás de Casarrubios para que concertase con el saludador Mateo Bernaldo de Quirós el asiento por el que éste ejercería su oficio en Trujillo, acordará en junio "Que se de el salario que solía de tres mil mrs. por un año a Alonso Domínguez, alguaçil, por que eche la gente bagamunda desta çiudad y corra el salario desde oy".

   Como agentes de la justicia, los alguaciles tenían entre sus funciones la aplicación de la justicia, la persecución de los delincuentes, el cumplimiento de los bandos y la vigilancia de las calles para que fueran seguras. No era pues extraño que a él se encomendase la tarea de hacer salir de Trujillo a quienes sólo podían traer problemas.

    Pero unos días después, el 12 de julio, las Actas del concejo señalan entre los acuerdos tomados:

"Comisión para despachar los pobres.

Que el señor don Juan de Chaves y Orellana haga que se despachen todos los pobres que ubiere en ella y ospitales ansí de la Caridad como del Espíritu Santo y otros desde ella a otros lugares y lo que se gastare de ello el mayordomo que es o fuere de propios lo dé con su çédula para que se sepan qué pobres se an despachado y qué lugares, que para todo ello se le da comisión en forma."

    Si eso fue así, en las cuentas del mayordomo habrían de estar los datos que nos permitiría conocer esa extraña labor de "limpieza" que se encomienda al regidor Juan de Chaves y Orellana.

    Al presentar sus cuentas del año anterior, en 1633 el mayordomo de propios, Juan González de Villate, hace constar el pago de 251 reales gastados "en llebar los pobres enfermos y tullidos desta çiudad a los lugares çincumbecinos", siguiendo la orden del regidor comisario. Cinco cartas de pago presentadas por Juan de Chaves certifican que ochenta y cinco personas sin recursos, entre los que encontramos sacerdotes, soldados y caballeros, algunos atendidos en los hospitales de la ciudad, fueron "amablemente" conminadas a abandonar Trujillo y trasladadas a costa del erario municipal a Jaraicejo, Santa Cruz de la Sierra, Herguijuela y La Cumbre. ¿El recibimiento que tuvieron en estas localidades? Otras arcas guardan la respuesta.

1632, septiembre 22. Trujillo.
Dará el señor Juan Gonzalez Billalte, maiordomo de propios desta çiudad a Bartolomé Gonzalez, procurador de los pobres de la Charidad por haber hecho llebar deçinueve pobres
-el primero llebó Francisco en catorze julio de 632 a la Cumbre  ......................... 3 rs.
-en 24 de julio llebó Francisco dos pobres mugeres y un pobre a la Cumbre ....... 9 rs.
-en 28 de julio llebó Francisco a un pobre que salio del ospital a Çaraizaxo ........ 4 rs.
-en 9 de agosto llevó Francisco un pobre a la Cumbre .......................................... 3 rs.
-en 14 de agosto llebó Francisco un pobre a la Cumbre ........................................ 3 rs.
-en 16 de agosto llebó Francisco un pobre a Santa Cruz ....................................... 3 rs.
-en 21 de agosto llebó Francisco un saçerdote y a un çiego y a un coxo
             y manco al Hergijuela ............................................................................... 9 rs.
-en 23 de agosto llebó Francisco dos sacerdotes a Santa Cruz .............................. 6 rs.
-en 26 de agosto llebí un honbre soldado a Çaraizexo, tres reales y medio .......... 3 rs. mº.
-en 9 de septiembre llebó Francisco a un honbre enfermo
             que salio del ospital a Santa Cruz ............................................................. 3 rs.
-en 12 de setienbre llebó Francisco a un pobre enfermo a Santa Cruz .................. 3 rs.
-en 20 septienbre llebó Francisco a un caballero y a su muger 
             y a una pobre a Santa Cruz ....................................................................... 9 rs.
Y por lo dicho dará vuesa merced çinquenta y ocho reales y medio por haber hecho llebar los dichos pobres, que con esta su carta de pago estarán bien dados y se pasarán en quenta. Fecha en Trugillo a beinte y dos de septienbre de mil y seisçientos y treynta y dos.
Don Juan de Chaves Orellana.

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 104)

--> Reynaldo Giudice. La sopa de los pobres. 1884. Colección Museo Nacional de Bellas Artes de Argentina

13 de diciembre de 2012

El saludador de Trujillo


   El libro de contratos del concejo conserva entre sus páginas múltiples acuerdos entre la ciudad y quienes se comprometen a trabajar en su oficio residiendo en Trujillo, prestando determinados servicios a los vecinos o contribuyendo a realzar los actos religiosos y civiles que celebra la ciudad. En dichos contratos se establece el salario a percibir y las condiciones que han de cumplir en el desempeño de sus funciones, funciones que a veces resultan curiosas.

   El 3 de abril de 1632, el alcalde mayor de la ciudad, Antonio Lasso de Calatayud, en compañía de los regidores presentes en la sesión del ayuntamiento establecen el salario que durante el año siguiente percibiría el asturiano Mateo Bernardo de Quirós, diez mil maravedís por su oficio de "saludador, atento que en esta ciudad no le ay y puede resultar muchos daños en personas e ganados, y para que aya saludador para lo que se ofreciere". En esa misma sesión, se encomienda al regidor Nicolás de Casarrubios para que realice el asiento con el mencionado saludador. ¿Y qué virtudes adornaban a este profesional de.... ? ¿de qué? ¿Qué función tenía un saludador? Desde luego nada relacionado con la cortesía, los buenos modales, la representación del concejo o algo similar de lo que el término saludador nos hace inicialmente pensar. 
   Nuestro diccionario de la Lengua Castellana los tilda de embaucadores pero no parecen pensar así los regidores trujillanos ni otros muchos concejos que recurrieron a ellos para garantizar sus servicios. Unos servicios que iban desde la curación de la rabia y otras enfermedades, el dominio del fuego o la capacidad de apaciguar tormentas y granizos. Todo un repertorio de facultades que les hacía especialmente apreciados. Según la tradición, los "poderes" que utilizaban a través de su saliva y aliento les eran conferidos en el mismo momento de su concepción. Ser el séptimo hijo varón tras seis hijos también varones, haber nacido el día de Navidad o el Viernes Santo, les hacía poseedores de estos "dones".

1632, abril 5. Trujillo.
Asiento con el saludador
10U000 mrs. de salario
En la  muy noble y muy leal ziudad de Trugillo a çinco días del mes de abril de mil y seisçientos y treinta y dos años. Ante mi el escrivano y testigos parezieron el señor Nicolás de Casarrubios, veçino y regidor desta çiudad, en birtud de la comisión del ayuntamiento de tres deste mes y año para lo aquí contenido, de la una parte, y de la otra Mateo Bernardo de Quirós, natural de las Asturias de Obiedo, saludador, y fueron convenidos en que el dicho Mateo Bernardo de Quirós asista en esta çiudad por tiempo de este año a exerçer el ofiçio y graçias de saludador para todas las cosas tocantes a él y por la asistençia que a de hazer se le a de dar y dará por esta çiudad y su mayordomo de propios que es o fuere diez mil mrs. de salario pagados en los terzios del año y como se pagan los demás maravedís de la libranza general que se da por esta dicha ziudad. Y el dicho año començó a correr desde el dicho día tres deste mes. Y se obligó de no hazer ausençia desta çiudad de ocho días arriba para que siendo nezesario éste para lo que se ofreçiere de su ofizio y ausentándose más tiempo se pueda traer otro saludador a costa del suso dicho donde quiere que se hallare y pagarle de los dichos diez mil mrs. Y cada parte por lo que le toca el dicho señor Nicolás de Casarrubios obligó los bienes de la çiudad y el dicho Mateo Bernardo de Quirós su persona y bienes y dieron poder a las justiçias y juezes de Su Magestad y lo rezibieron por sentençia pasada en cosa juzgada, renunziaron las leyes de su favor y defensa y la jeneral non vala y otorgaron este contrato en forma, siendo testigos Diego Serrano y Domingo Garçia y Antonio Gonçalez Cordero, veçinos desta çiudad, y los otorgantes lo firmaron.

Nicolás de Casarruvyos (rúbrica) Mateo de Quirós (rúbrica)
Ante mi Pedro Manglano (rúbrica)

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 44.27. Fol. 144)


10 de noviembre de 2012

Desde los confines de Persia


    Ya hemos mencionado en alguna otra ocasión la riqueza de contenidos que las actas municipales guardan como un tesoro. Los múltiples temas que han de ser tratados en las reuniones que corregidor y regidores realizan una o dos veces por semana nos muestran, más que ninguna otra fuente documental, el discurrir del día a día de la ciudad. Acuerdos económicos, disposiciones sobre las fiestas, el mercado, las peticiones que los vecinos hacen llegar, las cartas que desde la Corte o Badajoz reclaman, ordenan, comunican, avisan, anuncian llegadas, muertes, victorias o nacimientos. Y de vez en cuando... una curiosidad, un asunto extraño, un tema oscuro. Algunos ya han ido saliendo del arca y otros muchos aún se esconden entre los cientos de folios que configuran la completa colección de actas municipales que conserva el Archivo trujillano.

    Cuando el 16 de mayo de 1727 se reunía el corregidor, Juan Hipólito Fernández Bazán,  con los tres únicos regidores que asisten a la sesión del concejo -Francisco José de Mendoza, José de las Casas y Orellana y Nicolás Antonio de Orozco- de los diez caballeros que ejercían tal oficio en la ciudad, se presenta ante ellos un personaje extraño. 
     Desde lejanas tierras, quien afirma ser príncipe de "Antelíbano" trae carta de su majestad Felipe V, carta de presentación diríamos hoy, carta de recomendación también; credenciales que aseguran su procedencia, su condición de cristiano y perseguido en los dominios del Turco. ¿Y pide?. Ayuda, limosna, apoyo económico a su causa. ¿Aspecto?, no lo dicen, aunque hemos de suponer exótico para un Trujillo del siglo XVIII, aun cuando estuviera acostumbrado a ver pasar por sus caminos gente diversa y diferente. ¿Le creyeron?. Parece que sí a juzgar de lo resuelto por el consistorio. A pesar de la escasez de sus arcas, el asunto lo merece. 240 reales de vellón se asignan a tan justa causa, cantidad que quizás se llevó el extraño príncipe de la ciudad de Trujillo. Quizás porque, ¿le pagaron?. El archivo no conserva las cuentas de ese año pero no creemos que se fuera de vacío.


1727, mayo 16. Trujillo.

  La ziudad dijo que respecto averse hecho presente una carta orden de Su Magestad  que  a traido a ella el prínzipe de Antelíbano, Hazen Gafer, natural de los confines de Persia, en que le encarga que por ser como es cathólico christiano y tener su casa y familia observante de nuestra sagrada relijión en tierras tan remotas internadas en los dominios del Turco, a quien por feudo paga crezidas cantidades, le atienda la ziudad usando con él de la calidad que le fuera posible aziéndole la limosna según sus caudales y la expresada nezesidad que le pareziere correspondiente, por la qual relación acordó que sin embargo de hallarse con crezidos empeños que es nezesario, atendiendo a los expresados motivos, se dieren del caudal de propios al referido Prínzipe doszientos y quarenta reales de vellón por bía de limosna y para ello se despache libramiento en cuia virtud se hagan buenos al Mayordomo de dichos propios.

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 255. Fols. 25v-26)


                                        Ahmed III, sultán del Impero Otomano (1703-1730)
 

31 de octubre de 2012

Topónimos

    Aun cuando la mayor parte de los documentos del Archivo Municipal de Trujillo cuentan con su referencia de fecha, lugar de realización e incluso razón de su elaboración, hay algunos de los que sólo podemos aproximarnos a su datación a través del tipo de letra, semejante casi siempre a otros existentes en el archivo por ser de la misma mano.
    A pesar de no poder fechar de un modo concreto el documento que hoy sacamos del arca, está claro que fue redactada en el siglo XIX y ofrece una información curiosa y valiosa sobre el conjunto de la tierra trujillana. Casas de campo, fuentes permanentes, arroyo y puentes, con los ojos que los soportan y estado de utilidad de los mismos son datos valiosos en si mismo y por sus referencias toponímicas.


Siglo XIX. S.f.

Razón de las casas de campo que ay en este Partido de Trugillo. A saber
Solanilla
Magasquilla
La casa de los Almendros
Las dos Matillas
Pasqualito
Rongil
Casillas
Galocha
Las Provisoras
Casa de Dª Catalina
Carrascal Carmonilla
Guañispedro de la Torre
Las Girondas
Torre Herrera
Mojaillas
Casa de la Cadena
Casa de los Llanos
Casa de Casco

                                      Yd de las fuentes permanentes
La Herrumbrosa y Herrumbrosillo
Torrejón
Fuente blanca
Balcaliente
Torre Muriel
Las Infantas
La de los Templarios
Dehesilla
Fuente del Muerto
La fuente de la Vieja
Pozo del Rey
Pozo del Burro
Fuente del Fresno
La fuente de los Madereros
Fuente de los Aullones
Valbellido
Valle Albín
Fuente de Malnombre
Aldea Nueba
Guaperalejo y Guaperalón y Galocha
Torre de Marcos

Arroyos que hay en la Jurisdición
Magasca y Magasquilla
Las Canteras
Tamuja
Gibranzo
Río del Monte
Tozo
Marlinejo
Arroyo de Garciaz
El de Berzocana
Pizarroso
Logrosanejo y  La Casa
Herrera
Ruecas
La Gargáliga
Jumazo
Búrdalo
Crezeera

Puentes en iden y arcos que lo contienen, época de construcción
Magasca, quatro, descompuesta. La del camino de la Cumbre. Ojos, 3 y 4
Tamuja y Gibranzos, abiles, 4 ojos cada una
Puentes de Don Francisco, 6 ojos
Puente Mocha, 4 ojos y sin acitaras
Puente de las Anguilas, 3 ojos, útil
La puente de Ruecas, descompuesta, 4 ojos
Puente del Conde, buena, quatro ojos
La Puente del Camino de Torrezillas en Tozo, algo descompuesta, 4 ojos
Puente de la Sabadera
Puente de la Buitrera, 8 ojos, compuesta
Puente de Miraelrío en el Camino Real, nuebe ojos

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 1157.6)

Puente sobre el río Gibranzos
 

13 de octubre de 2012

Arresto domiciliario


     Las reuniones del concejo trujillano no siempre discurrieron en paz y concordia. El desigual reparto de los cargos concejiles entre las familias que se agrupaban en torno a los tres linajes, trajo en ocasiones desavenencias y disputas, sobre todo a la hora de la elección de dichos cargos. Otras muchas veces, el ayuntamiento trujillano no es sino la caja de resonancia de conflictos externos a la ciudad que hace que los regidores se posicionen ante ellos y muestren un apoyo diverso a una u otra facción del reino. Y luego están las disputas personales que igualmente trasladan tensión y conflicto al gobierno de la ciudad. Tierras, enconos personales, conflictos familiares... siempre podía saltar la chispa y llegar a las manos... o a las armas.
   Como árbitro, en principio imparcial, el corregidor de la ciudad ha de imponer la paz. sosegar los ánimos y procurar que la ciudad se gobierne con la mayor armonía posible. Para evitar males mayores, el licenciado Morillas, corregidor de Trujillo en 1578, prohíbe que los regidores acudan a las reuniones del concejo portando armas: las públicas, evidentes, y también las secretas, las que ocultas en los ropajes podían ser utilizadas en una acalorada discusión. Les hace jurar que no acudirán con ellas, pero.... dos de los regidores se niegan a realizar tal juramento y su argumento para negarse parece peregrino: si pasado el tiempo se les olvidase, podrían ser acusados de perjuros...  Pues a casa, arrestados, sin salir. Y si se les ocurre abandonarlas... una buena multa.

1578, diciembre 5.
Que no se metan armas en consistorio.
Este dia el señor correxidor dixo que porque podría suçeder algún ynconbeniente de que los cavalleros de este ayuntamiento tubiesen en él armas en el entretanto que están en él, que mandaba y mandó que durante el dicho ayuntamiento ninguno tenga armas públicas ni secretas, con pena de seys reales por cada vez para los pobres de la cárçel y para que lo de las armas secretas de que pueden presentar mayores ynconbenientes se guarde mejor, mandó que cada uno jure de no tener en el dicho cabildo y ayuntamiento las dichas armas secretas y que ninguno sea admitido a el dicho ayuntamiento hasta que hagan el dicho juramento. E luego el señor Rodrigo de Senabria dixo que él no meterá arma secreta alguna en este ayuntamiento y que pide y suplica a el señor correxidor no le mande jurar en esto porque podría, con meses y años, olbidársele e yncurrir en pena de perjuro. Y que apela del dicho auto y mandato.
El señor Juan de Hinojosa dixo lo mesmo que el señor Rodrigo de Senabria.
El señor Pedro de Orellana dixo que en el primer ayuntamiento lo jurará e luego hizo el dicho juramento en forma como los demás.
E luego los demás caballeros regidores hizieron el dicho juramento en forma de lo cunplir durante el ofiçio del señor correxidor.
E luego su merçed, el dicho señor correxidor, visto lo suso dicho dixo que mandava y mandó que los señores Rodrigo de Senabria y Juan de Hinojosa se bayan a sus casas y las tengan por cárçel segura y dellas no salgan en manera alguna sin liçençia de su merçed, so pena de çien mil mrs. a cada uno para la cámara de su magestad y que juren de guardar la carçelería que su merçed les manda.

Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 43, fol. 197v. 



29 de septiembre de 2012

Acogidos en la dehesa


El Geógrafo dice:

   En este otoño rompiente, las dehesas han recibido con fruición el agua que generosamente les caía. Las resistentes y coriáceas hojas de encinas y alcornoques han amansado la fuerza del agua que lentamente ha calado en una tierra sedienta y generosa y que pronto se apreciará en esas rubicundas bellotas que atraerán a grullas y torcaces y que permitirán montaneras intensas. Las dehesas, con sus árboles verde-cenicientos y sus frutos, que irán del verde al ocre, son buena muestra del buen hacer de la gente que a lo largo del tiempo las conformó, que las aprovechó y que ahora, una y otra vez, las redescubre y las comparte. 
   Las dehesas son ese paisaje que une las tierras extremeñas y que aparece con más o menos intensidad en todas ellas como un  suave y calmado mar verde. En este otoño fragante de humedad, en este día de San Miguel, las tierras fragosas del Tajo y de dehesas de Mirabel -en la Reserva de la Biosfera de Monfragüe- se hicieron piña y escuela, fueron un espacio para compartir y de andadura gracias a la Mancomunidad de municipios Riberos del Tajo. Bajo cielos de nubes destrenzadas y del planear de buitres, anduvimos y nos sentimos acompañados y acogidos; compartimos camino y yantar, como los peregrinos. Y como ellos -nunca Perdidos por la dehesa-, aprendimos y  compartimos el esfuerzo de plantar en una tierra acogedora y recia; sentimos y supimos cómo apostar los brotes para guiarlos y crear nuevos áboles. Y degustamos caldos conventuales del Palancar y perniles bien engrasados de las Dehesas chinatas. Un placer para los sentidos porque se hacía en amigable e ilusionante compaña. 
    En los próximos tiempos, las tierras al oeste de Monfragüe sentirán que por sus caminos y veredas la gente recorre y comparte sus dehesas; las mismas que se fueron cuidando desde hace siglos y que en estos tiempos se siguen mirando como un proyecto colectivo y futuro. 
   A quienes a lo largo del tiempo las cuidaron, a quienes nos acogieron ahora y  siempre mimaron las dehesas, a quienes las sienten y ayudan a divulgar, tan solo podemos mostrarles nuestra gratitud, desearles una buena andadura y comprometernos con ellos a velar por un patrimonio común, las dehesas. 
   Lo que hoy nos mostraron y compartimos se hizo desde antiguo y desde antiguo lo recogió el arca de mil maneras. En ocasiones, como ocurría sobre las dehesas del borde de la penillanura, por las tierras de Aldeacentenera, los viejos documentos señalan el trabajo de sus vecinos  apostando sus chaparros, obedeciendo la orden que desde Trujillo llega, pero asegurando también la supervivencia del monte, de su monte que, al fin y al cabo, aseguraba también la vida de sus vecinos.


1719, abril, 1. Aldeacentenera.
Aldea Nueba
15U
Yo Pedro Martín Carmona, notario apostólico y escrivano de fechos en este asiento de Aldea Nueva, arraval de la muy noble y muy leal ciudad de Truxillo hago fee cómo de horden del señor don Mathías Crespo y Suárez, corregidor de ella, se han apostado por los moradores de este dicho asiento en el ejido de él, que fue adonde por dicho señor se les hordenó, quince mil pies de enzina, antes más que menos, los quales e contado por mi mismo y están echos con el arreglo que por dicho señor y el guarda mayor de los montes se presentó, y para que conste lo signé y firmé en dicho asiento oy, primero de abril de mil setezientos y diez y nueve.
En testimonio de verdad (signo)
Pedro Carmona (rúbrica)
Son 15U mil pies de enzina apostados.

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 404.3)

Mirabel. Día de San Miguel.

 

15 de septiembre de 2012

El nuevo maestro


   Los niños y niñas vuelven a clase. Comienza un nuevo curso escolar y las aulas se llenan de nuevas y viejas caras que se reencuentran tras las vacaciones. Mochila nueva o heredada, cuadernos impolutos, lápices afilados, nuevos libros por descubrir. Siempre ha sido un tiempo de expectación, a veces colmada y otras defraudada. ¿Profe nuevo? ¿El mismo del año pasado? ¿Aquel que nos trasmitió su pasión por su asignatura o ese otro con el que no acabamos de conectar? Una y mil veces se ha repetido la misma escena.
    En 1898, los alumnos de la escuela elemental de niños de Trujillo reciben a un nuevo maestro. Se llama Felipe Vidarte Zambrano. Su hermana Narcisa lleva la escuela de niñas de Villanueva de la Serena. Es un maestro ya mayor, en septiembre cumplirá 64 años. Ha llegado a la ciudad desde Alcuéscar, donde a lo largo de 38 años  ha educado a muchas generaciones. 
   Al acabar sus estudios, en 1858, se hace cargo de la escuela de El Pino, entonces ayuntamiento independiente y hoy caserío agregado a Valencia de Alcántara. Poco duró su estancia allí, porque el 27 de noviembre de 1860 toma posesión de la escuela de Alcuéscar, donde permanecerá hasta trasladarse a Trujillo al final de su vida profesional y como merecido ascenso. 
    En un acto solemne, los alumnos asisten a su toma de posesión. Preside el alcalde de la ciudad, el director de la escuela superior y Mariano Santurino, quien será su compañero en la ilusionante tarea de enseñar.  Tan ilusionante que ha trasmitido a sus hijas la pasión por el magisterio. Agustina, Isabel y Narcisa Vidarte Meléndez son ya maestras. 
    Una de ellas, Isabel, seguirá sus pasos hasta Trujillo y un año después se hace cargo de la plaza de maestra auxiliar de niñas en la escuela de la ciudad. Junto a Felipe, sus hijas Isabel, Esperanza y Filomena viven en la plaza del Mercadillo y cuando su padre se jubile, apenas tres años después de haber llegado a Trujillo, volverán a su localidad natal, Alcuéscar.


1898, junio 14. Trujillo.
Acta de posesión. En la ciudad de Trujillo, siendo las once de la mañana del día catorce de Junio de mil ochocientos noventa y ocho, se constituyó, asistido por mi el infrascrito Secretario, en el local que ocupa la escuela elemental de niños de esta ciudad, Don Modesto Crespo Michel, Alcalde Presidente de este Excmo. Ayuntamiento, con el fin de dar posesión de la plaza de Maestro de esta escuela a D. Felipe Vidarte Zambrano, nombrado por D. Vicente Santamaría de Paredes, Director General de Instrucción Pública, en virtud de concurso de ascenso.
Abierto el acto y ocupada la presidencia por el Sr. Alcalde Don Modesto Crespo Michel, estando presentes D. Álvaro González Rivas, profesor que rige la escuela superior, D. Mariano Santurino Rues, interino de la elemental de esta ciudad, y gran número de niños, el infrascrito, de orden de S.Sª dio lectura en alta voz del título de nombramiento exhibido por el interesado y seguidamente el Sr. Presidente dio la posesión de la plaza de Maestro de esta Escuela a D. Felipe Vidarte Zambrano, dándole a conocer como tal profesor a los alumnos y demás individuos que se encuentran dentro del local, ofreciendo todos guardarle las consideraciones y preeminencias que le corresponden. El referido D. Felipe Vidarte dio las gracias y en breves palabras hizo comprender a los alumnos sus buenos deseos en favor de la enseñanza, prometiendo cumplir por su parte lo mejor posible en el desempeño del cargo que se le confiere.
Inmediatamente el señor Alcalde Presidente dispuso levantar la presente acta de la que se dará conocimiento á la Junta Provincial de Instrucción Pública, y leída que fue en alta voz se aprobó, firmó y ratificó por todos los concurrentes, de que certifico:
M. Crespo (rúbrica) Felipe Vidarte (rúbrica)
Álvaro G. Rivas (rúbrica)      Mariano Santurino y Rues (rúbrica)
Santiago Fernández. Secretario (rúbrica)

Nota. En el día de hoy cesa en el cargo de maestro de la Escuela Elemental de niños de esta ciudad D. Felipe Vidarte Zambrano, por haber sido jubilado.
Trujillo, 1º de setiembre de 1901
El oficial
J. Guerrero

1899, septiembre 3. Trujillo.
Acta de toma de posesión. En la ciudad de Trujillo, siendo las cuatro de la tarde del día tres de setiembre de mil ochocientos noventa y nueve, constituido en el local que ocupa la Escuela Elemental completa de niñas de esta ciudad y su Arrabal de Huertas de Ánimas, D. Emilio Martínez Montero, Alcalde Presidente del Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad, asistido de mi el infrascrito Secretario, y estando presente la señora Directora de dicha Escuela, Doña Ceferina Montero Palomar, y muchas niñas de las asistentes a la misma, en cumplimiento de lo que previene el artículo 34 del Reglamento vigente para la provisión de escuelas, se dio posesión de la plaza de Maestra ausiliar de la misma a Doña Isabel Vidarte Meléndez, quien hallándose presente, y después de exhibir sus títulos profesionales, prometió cumplir vien el cargo para que había sido nombrada.
Dado por terminado este acto, por el Sr. Presidente se ordenó levantar la presente acta, dando conocimiento a la Junta Provincial de Instrucción Pública, se aprobó y firmó, de que certifico.
E. Martínez (rúbrica) Isabel Vidarte Meléndez (rúbrica)

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 928)



Felipe Vidarte Zambrano junto a su esposa, María Antonia Meléndez, y sus hijos Agustina, Isabel, Narcisa, Filomena, Esperanza, Antonio y María, poco antes de trasladarse a Trujillo.

 

12 de julio de 2012

Tocan las campanas a fuego


   El geógrafo dice: "El fuego siempre ha formado parte de la cultura agraria mediterránea. Un elemento de vida y muerte. Un elemento que permanentemente nos acompañó en los viejos y sencillos hogares y que se utilizó como arma para desbrozar las tierras, para preparar los pastos del próximo otoño, para limpiar posíos y viejas rastrojeras... y cuando se desmandaba, corría desbocadamente por campos y montes. 
   El verano siempre era un tiempo temeroso, cuando los fuegos se combinaban con intensos estiajes, con pastos elevados. Entonces, de tiempo en tiempo, las campanas que siempre anunciaron la vida y la muerte en pueblos y ciudades repicaban llamando a los vecinos y una corriente colectiva aventaba a las poblaciones rurales que acudían prestas a contener lo incontenible, a enfrentarse con su conocimiento, con sus habilidades y con el trabajo duro y esforzado, a un enemigo que ellos conocían y sabían manejar diestramente."




1727, junio 15. Trujillo.

La ziudad dixo que mediante la gran abundancia de pastos con que se hallan los campos de su juridiçión, se deve temer el que los fuegos que en ellos se introducen hagan graves estragos en los montes de su juridiçión. Para cuio remedio suplicó al señor correxidor se sirva de mandar: que vajo de las penas impuestas por lei del reino y otras que le parezcan correspondientes, ninguna persona sea osado de ençender fuego en dichos campos i montes para quemas, rozas, camadas, haçer carbón ni cardillo, ni con otro motibo alguno, y que se publique así en esta ziudad por vando como por vereda en las villas i lugares de su partido.

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 254. Fol. 29v-30)



1717, junio 30. Zorita.

Yo Martín Blázquez Díaz, escrivano del número y aiuntamiento de este lugar de Zorita, de la jurisdizión de la ziudad de Truxillo, por merced del reverendisimo Padre Prior y Convento de Nuestra Señora de Guadalupe <i Real Aprovazión>, zertifico y doi fe cómo aora que serán las quatro de la tarde de este día se a dado notizia a los señores alcaldes del averse enzendido fuego en los montes de Portera, término de esta villa y zerca de este lugar, los que en cumplimiento de su obligazión mandaron tocar la campana y juntaron jente para apagar dicho fuego. Y a este fin salieron de este lugar, y para los efectos que les combenga me pidieron al presente y de su mandado lo signe y firme en dicho lugar, en treinta de junio de mil setezientos y diez y siete años. Entre renglones =Y Real Aprovazión= Vale=
En testimonio de verdad (signo)
Martín Blázquez Díaz

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 396.2)