3 de marzo de 2012

Armas, juegos, rufianes y señales


    La figura del corregidor, que encabeza las reuniones de los ayuntamientos trujillanos en buena parte de su historia, representa la plasmación de la política intervencionista de la Corona en la administración local. En la ciudad, el corregidor encarna los  intereses y directrices marcadas por la Corona y, en el caso de Trujillo, intenta -aunque no siempre lo consigue- acercar las posturas en ocasiones contrapuestas que surgen con frecuencia en el seno del concejo. A los capitanes que ocupan el corregimiento de la ciudad entre 1476 y 1480,  les suceden letrados con una formación jurídica que les hace especialmente aptos para el ejercicio de la justicia. Se está conformando en ese momento una verdadera clase funcionarial que recorre la geografía del reino en distintos "destinos" acordes a su origen e importancia.
    El licenciado Lope Sánchez del Castillo será corregidor de Trujillo entre 1484 y 1488, pero antes lo ha sido de Murcia y posteriormente lo será de Villena y León. En enero de 1486 el licenciado presenta ante el concejo la real provisión que, redactada en Alcalá de Henares días antes, prorroga por un año más su corregimiento en la ciudad de Trujillo. El concejo acata y obedece la real orden y le entrega las varas símbolo de la justicia civil y criminal que detenta.
    Tras él, el bachiller García Ferrández de Orihuela, su alcalde, y Juan Alonso de Alarcón, su alguacil, juran "todas las cosas que devían jurar". El primero será su lugarteniente en caso de ausencia y al alguacil corresponde el mantenimiento del orden público y la ejecución de sentencias que corregidor y alcalde emitan.
    Terminado el juramento, el renovado corregidor presenta a quienes se constituyen en sus fiadores, los cuales responden de las responsabilidades que pudieran recaer sobre su persona al finalizar el período de su mandato y serle realizada la residencia. Dos de los regidores de ese año, Juan Núñez de Prado y Diego Carvajal, y el licenciado Balboa "se obligaron quel dicho liçençiado e sus ofiçiales farán la dicha resydençia segund la deven faser e se contyene en las leyes que en esto fablan".
    Asegurar el orden público y el cumplimiento de las leyes vigentes en el reino son algunos de los principales cometidos del corregidor, normas que el licenciado Sánchez del Castillo conoce bien. Por ello, ya reconocido por el concejo y con las varas de la justicia en su mano, "mandó e fiso pregonar e se pregonó públicamente en la plaça pública de la dicha çibdad estas cosas que se syguen" 

1486, enero 10. Trujillo

Armas.    Sepan todos los veçinos e moradores desta çibdad e sus términos e de otras partes qualesquier que a ella vinieren, en como el señor Lope Sanches del Castillo mandó a pregonar que ninguno ni algunos de qualquier ley o estado o condiçión que sean no sean osados de traer armas por la dicha çibdad e sus arravales, de noche ni de dya, pública ni secretamente, ofensyvas ni defensyvas, so pena que pyerda las dichas armas e más que caya en pena de dozientos mrs., los çiento para las obras públicas de la dicha çibdat e los otros çiento para el alguazil que lo executare; e que los mesoneros sean obligados de avysar a sus huéspedes lo suso dicho so la dicha pena.

Juegos.    Otrosy que ninguno ni algunos no sean osados de jugar dados ni naypes ni otros juegos de vedados por las leyes de Toledo dineros secos, so pena que pyerdan los mrs. que asy jugaren e más que cayan en pena de seysçientos mrs. cada uno; e sy jugaren en alguna casa, que el dueño o señor de la casa caya en pena de dos mil. mrs.

Rufianes.    Otrosy que ningund rufián no sea osado de estar en esta çibdad teniendo en ella muger del partido, y esto mismo sea a las dichas mugeres teniendo en la dicha çibdad los dichos rufianes. E sy  algunos desta guisa están en la dicha çibdad, salgan della fasta mañana en todo el dya, por manera que no estén en la dicha çibdad juntos salvo que pueda estar uno o otro, e sy fueren fallados en esta anbos a dos en la dicha çibdad, que les den a cada uno dellos çien açotes públicamente por la plaça pública de la dicha çibdad.

Señales.    Otrosy pregonó públicamente que ningund judio ni judía, ni moro ni mora, no sean osados de andar por la dicha çibdad e sus arravales syn señales en las ropas e vestidos de ençima; los judíos que trayan sus señales redondas de paño colorado e sin cubrir e los moros que trayan sus medias lunas de paño azul; e sy de otra manera fueren fallados, que pyerdan las ropas que llevaren de ençima syn las dichas señales.

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 5.1. Fols. 41v.-42r.)


Juegos diversos de Axedrez, dados, y tablas con sus explicaciones, ordenados por mandado del Rey don Alfonso el sabio



18 de febrero de 2012

Llega el carnaval


   Llega el carnaval, tiempo de fiesta, crítica y sátira. Tiempo de diversión, música y baile, burla y transgresión. Tiempo de don Carnal. La máscara esconde el rostro, permite jugar al equívoco y asegura el anonimato. Siempre se temió por parte del poder y en repetidas ocasiones se prohibió su uso. En 1813 la guerra se acaba, los años duros pronto quedarán atrás, pero los deseos de fiesta no han desaparecido. Cualquier motivo es bueno y la llegada del carnaval un respiro que puede hacer olvidar, por pocos días, las penurias que se han vivido. Pero el orden público es lo primero y la autoridad -el alcalde Fernando de Orellana y Contreras- quiere imponerse. Seguramente no lo consiguió.


1813, febrero 5. Trujillo

Don Fernando, etc.
Haviendo observado que todos los días se presentan en la Plaza de esta ciudad y sus calles diferentes quadrillas de enmascarados, sin embargo de estar prohibido semejante diversión en todo el Reyno bajo graves penas, conociendo que de ella pueda resultar graves perjuicios por ser mui ocasionada a que se perturbe la tranquilidad pública, se hace saver a todos los vecinos y residentes en esta ciudad de cualquier estado, clase o condición que sean, que en manera alguna usen de las máscaras ni otros disfraces que los hagan desconocidos, bajo la multa de cuatro ducados a cada uno de los que se aprenda enmascarados y disfrazados y de proceder después a la formación de causa y aplicación de las penas que las leies señalan para estos casos. Fernando, etc. Trujillo, Febrero 5 de 1813.

(Archivo Municipal de Trujillo.  Leg.  560.1)



11 de febrero de 2012

Buscando a Gordillo


1656, enero 23. Trujillo.

 El señor alcalde mayor dio cuenta a la ciudad de que tenía notiçia de un onbre llamado el Gordillo, caudillo de vandoleros, que avía entrado en los términos de esta çiudad robando y salteando, poniendo grande espanto y temor en poblado y despoblado, a que era justo poner remedio; y la çiudad acordó se busque y hagan bibas dilixençias sobre su prisión y castigo; y suplica a el señor alcalde mayor se sirva tomarlo por su cuenta y pasar los gastos neçesarios y correspondençia; nonbró por comisarios a los señores don Luis de Loaysa y Chaves y don Alonso de Mendoça Sotomayor y en este estado se quedó.

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 75.1. Fols. 6v-7r.)

El Gordillo, bandolero que asolaba las tierras trujillanas a mediados del siglo XVII y que hizo que el concejo tomase la determinación de movilizarse para detenerle y llevarle a prisión. Son muchas las noticias curiosas de índole muy diversa que se recogen en las actas municipales. En su lectura nos detenemos a veces en ellas y siempre pican nuestra curiosidad. porque... ¿quién era el tal Gordillo?

El océano de la red, ese maravilloso mundo a nuestro alcance, aparece hoy como inmensa arca que nos permite rastrear en segundos cientos de "documentos" que, con paciencia, acaban por saciar esa curiosidad. José Luis Bermejo Cabrero, en su obra "Poder político y administración de justicia en la España de los Austrias" (Madrid, 2005), nos proporciona la pista. Bandoleros en el siglo XVII que suponen un verdadero peligro para la paz ciudadana en puntos muy diversos del país, aunque muchos de ellos ligados a Sierra Morena y los caminos que conducen a Madrid.

A través de las palabras de Jerónimo de Barrionuevo, un auténtico periodista que entre 1654 y 1658, y desde Madrid, escribe sus "Avisos" al Deán de Zaragoza dándole cuenta de todo cuanto acontece en la Corte, nos llegan las noticias de este bandolero "a lo grande", con numerosa cuadrilla y asombrosa movilidad que, desde Valencia a tierras de Extremadura, intentará incluso ponerse al servicio de los portugueses. En palabras de Bermejo Cabrero, un verdadero representante de "un bandolerismo que busca la ganancia rápida y que puede resultar muy violento, frente a lo que la idealización posterior del bandolero quiera hacer valer". Final del enigma Gordillo. ¡Menudo prenda!.

"El Gordillo de Méntrida, que está retirado en Valencia, se ha venido ahora a Sierra Moreno, y se pasea hasta Guadarrama, haciendo él y otros que le siguen de las suyas (...)
El Gordillo de Méntrida corre hasta Talavera con 100 hombres, y tiene aquí sus agentes y parciales con quien se entiende, y entra y sale en Madrid sin ser conocido a los robos de más importancia, teniendo mozuelos que entran en las casas ricas a servir y registrarlo todo (...) con que nadie está seguro en su casa (...)
Llegó el Gordillo de Méntrida, cerca de Trujillo y Medellín con 100 caballos y 100 arcabuceros de pie, que a los malos se les juntan otros muchos con facilidad, y en el lugar de la villa de Mérida, por adelantarse con ocho caballos, le prendieron y soltaron luego, pensando que era soldado, temerosos de que toda la gente no diese sobre el lugar. No había llegado su hora. Quiso meterse en Portugal, y los portugueses le estorbaron, aunque dijo iba a servirlos, diciendo no habían menester ladrones, y que soldados no les faltaban. Hase dicho después acá que en Escalona le han preso. Gran cosa sería quitar de entre los buenos un hombre tan malo. Dios lo haga."
(Jerónimo de Barrionuevo. Avisos)


Gustave Doré. Viaje por España



7 de febrero de 2012

Siguiendo el rastro




   La ocupación de Trujillo por las tropas francesas en 1810, a lo largo de cinco meses, no trajo la destrucción que marcó la de 1809. Fue menos violenta pero no por ello menos gravosa para sus habitantes. Las elevadas exacciones que los franceses exigieron a la Junta de Trujillo y su Partido fueron difícilmente asumidas por los vecinos. Contribuciones ordinarias de raciones y una vez más alojamiento de tropas se suman así a los 100.000 reales que al Partido de Trujillo reclamó el mariscal Reynier, un tercio del total impuesto a la Provincia de Extremadura.

    La presión económica no cesó tras la retirada francesa en julio de ese año. Si quedó libre de enemigos, tras ellos llegaron los soldados nacionales para situarse en el territorio, a fin de defenderlo y vigilar los movimientos de los franceses. El 26 de julio de 1810 Fernando de Butrón anunciaba la llegada de una división de infantería y la caballería a su mando a los que Trujillo y los pueblos de su Partido habrían de suministrar raciones diarias. Unos 4000 soldados y 500 caballos cuyo abastecimiento resultaba un problema para una tierra esquilmada.

   No es pues de extrañar que el trigo procedente de los molinos de la Albuhera y custodiado en los almacenes dispuestos en la Casa de Comedias despertara un gran interés para quien carecía de un  recurso tan necesario.

   El escribano Francisco Antonio Blanco solo pudo dar fe del robo, seguir su rastro cual Pulgarcito, y quizás, comprendiendo las razones de aquél, anotar que fue imposible determinar quién o quiénes fueron los autores y dónde fue a parar tan deseado botín.

 

1810, octubre, 31. Trujillo.

Francisco Antonio Blanco, escribano público del número de esta ciudad de Truxillo, certifico y doy fee que de orden del señor don Josef Salustiano de Cázeres pasé por su encargo, como correxidor en ella, a las Casas de Comedias donde se halla el almacén de provisiones estantes y transeuntes por esta dicha ciudad y corren a cargo de don Josef de Vega, de esta vecindad, por quien se dio noticia á citado señor correxidor, de que en la noche del día treinta de octubre de este año corriente habían forzado, roto y violentado las puertas de dicha Casa de Comedias, y extraído, según la mensura de los granos que en una de las trojes que con separación se hallavan, el trigo producto de los molinos de la Albuera, que eran treinta fanegas, y faltaron como rovadas diez y seis; con esta novedad se practicaron en este día de la fecha y á cosa de las ocho de su mañana, las diligencias de escrutinio y reconocimiento de algunas casas, por consecuencia del reguero del trigo que desde las puertas de Casa de Comedia continuava hasta ciertas calles, no pudo ser hallado su autor ni autores, á pesar de que don Antonio González, alguacil mayor, llevava las órdenes más estrechas de dicho señor correxidor para el descubrimiento de este atentado, con asistencia así mismo de Antonio Valiente, ministro ordinario de este tribunal, que en unión todos con dicho don Josef de Vega se retiraron para ponerlo en noticia de espresado señor correxidor, a quien dicho Vega pidió se le diese por testimonio para su resguardo; que es el presente que de mandato judicial signo y firmo con citado Vega y González, alguacil mayor, a petición del primero, en esta ciudad de Truxillo y octubre, treinta y uno de mil ochocientos diez.
Antonio González de Toro (rúbrica)
Josef de Vega (rúbrica)
En testimonio de verdad
Francisco Antonio Blanco (rúbrica)

(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo  812.8)


 

18 de enero de 2012

Trujillo, parada y fonda.


   La ciudad de Trujillo siempre gozó de unas condiciones favorables de localización y de atracción. Se ubicaba en el Camino Real que desde la Corte llegaba a Badajoz y era un núcleo poblacional muy importante desde la Edad Media, primero con un amplio alfoz y después con un importante Partido y comarca sobre la que ejercía su influencia y atracción. 
   Aunque eso del turismo es cosa reciente, los lugares de hospedaje aparecen desde antiguo en la ciudad y viajeros, militares, arrieros, comerciantes y funcionarios son sus clientes habituales. El arca guarda documentos valiosos sobre el número de posadas y las obligaciones de registro de huéspedes que tenían quienes estaban al frente de las mismas. 
   Cumpliendo las disposiciones de Isabel II sobre los lugares de hospedaje, podemos conocer la "oferta hotelera" de Trujillo a mediados del siglo XIX.

   Pasado el tiempo, más de un siglo y medio después de este documento, Trujillo sigue siendo un referente -ahora turístico-patrimonial- y está en FITUR.

1858, diciembre, 24. Trujillo.
  A fin de que las autoridades puedan ejercer la devida vigilancia sobre los establecimientos en que se reciben huéspedes, la Reina, Q.D.G., se ha servido mandar que se observen las disposiciones siguientes:
1ª No podrán habrirse en punto alguno del Reino posadas públicas, casas de huéspedes, hosterías, fondas ni cualesquiera otros establecimientos de la misma especie sin obtener antes la competente licencia del ramo de vigilancia, que se renovará anualmente
2ª Los dueños de dichos establecimientos tienen las obligaciones siguientes:
Primera: Llebar un registro foliado y rubricado por el encargado del ramo de vigilancia del Distrito, en que se inscriban por orden alfabético de apellido, las personas que lleguen á sus casas, con espresión de sus nombres de pila, el año, mes y día de su entrada, el lugar de dónde bienen, aquel á que se dirigen, y su ocupación o ejercicio. Al margen de cada partida se pondrán cuando se bayan los huéspedes una nota en que se esprese el día de su salida y el pueblo ó casa á donde han dicho que pasan.
Segunda: Dar partes diarios de lo que resulte de dichos registros y con arreglo á lo que disponga el Governador de la Provincia, al Inspector comisario o celador de sus respectiva demarcacion, ó al alcalde del pueblo en donde no esistan aquellos empleados=
Tercera: Exibir los espresados registros, siempre que á ellos fueren requeridos, á las autoridades, empleados de vigilancia ó guardias cibiles.
Cuarta: Impedir que los huéspedes se ocupen en juegos prohibidos, tengan armas para cuyo uso no estén autorizados ó turben el reposo de sus compañeros=
Y quinta: Tener a la puerta de su establecimiento ó en los balcones o ventanas la tablilla o señal que indique la naturaleza de el con arreglo á la costumbre de cada pueblo.
                               Trugillo, Diciembre 24 de 1858
                                        Jose Orellana (rúbrica)


Ciudad de Trujillo                                                              Año de 1858

Cuaderno que se forma para dar cumplimiento a la Real Orden de 27 de noviembre del presente año, inserta en el boletín de 22 de Diciembre de 1858

Auto.   Para que tenga el cumplimento debido la circular  del Govierno de Provincia  número doscientos sesenta y uno, inserta en el Boletin de la Provincia del miércoles veinte y dos del corriente, en la que se halla la Real Orden de veinte y siete de noviembre, dictando barias disposiciones relativas a las casas de huéspedes, posadas y demas establecimientos públicos. Hágaselos saber á todos los sugetos que se hallen al frente de estos establecimientos en la ciudad y arrabales dicha Real Orden citada, leyéndosela a la letra y entregándolos copia de ella para que no aleguen ignorancia y cumplan con cuanto se les prebiene, firmando en el acto de la notificación quedar enterados y recibir la copia que se manda. Trugillo, diciembre veinte y cuatro de mil ochocientos cincuenta y ocho.
Jose Orellana  (rúbrica)

Notificación. Acto seguido yo el secretario del Ayuntamiento notifiqué el auto anterior que leí y entregué copia de la Real Orden a Miguel Barrantes, dueño de casa de huéspedes, quedó enterado, no firma por no saber, lo hace á su ruego un testigo=
A ruego de Miguel Barrantes.                      
Otra. Igual notificación  se hizo a Manuel Román de esta vecindad, quedó enterado y lo firma.   
Manuel Román (rúbrica).
Otra igual notificación se berificó a Juan Ginés de esta vecindad, quedó enterado y lo firma. 
Juan Ginés (rúbrica).
Así mismo se notificó a Telesforo Molano de esta vecindad, quedó enterado y lo firma.
Telesforo Molano (rúbrica).
Igual notificación se hizo a Francisco Íñigo de esta vecindad, no firma por no saber, de que lo certificó.
 A ruego de Francisco Íñigo
En igual forma se notificó a Modesto Blanco de esta vecindad, no firma por no saber de que certifico.
A ruego de  Modesto Blanco
Otra. En el mismo día se notificó a Lorenzo Ripoll que se halla al frente de la posada de la Estrella en calle García, quedó enterado, no firma por no saber de que certifico.
 A ruego de Lorenzo Ripoll
Otra. Vicente Giménez dueño del parador se le notificó y entregó copia de la Real Orden que se expresa en el auto anterior, quedó enterado y lo firma de que certifico
Asi mismo se notificó dicho auto a Gumersindo Rodríguez que se halla al frente de la posada del Campillo, quedó enterado y lo firma de que lo certifico. 
Gumersindo Rodríguez (rúbrica).
Así mismo y por estar enfermo Dionisio Díaz, amo de la posada de la plaza, se presentó en su nombre Felipe Rubio, el que se enteró y recibió la copia de la Real Orden por enterar al Dionisio y lo firma de que certifico. Felipe Rubio (rubrica)
Acto seguido notifiqué el auto que antecede y le entregué copia de la Real Orden a D. Joaquín Mármol de esta vecindad, quedó enterado y lo firma de que  certifico.
Francisco de Mármol (rúbrica).
Acto seguido notifiqué el auto anterior a  Ramón García de esta vecindad, entregándole copia de la Real Orden, quedó enterado y lo firma de que certifico.
Ramón García. (rúbrica).

Lista que el Alcalde que subscribe con arreglo a la Real  Orden de 27 de Noviembre de 1858 estampa lista de las posadas, casas de huéspedes y demás establecimientos que esisten en esta ciudad

Nombre de las posadas              Id de los sugetos que              Calle en que están situados
                                                  se  hallan al frente de ellas             los establecimientos    
Parador                                      Vicente Giménez Beato ----------     Encarnación
Posada nueva                             Juan Ginés --------------------------         id
Posada de la Poricosa                Francisco Íñigo ---------------------         id
Posada del Potro                        Modesto Blanco -------------------          id
Posada del Rincón                      Joaquín Mármol -------------------  Plazuela Merced
Posada del Campillo                  Gumersindo Rodríguez -----------         Campillo
Posada de la Plaza                      Dionisio Díaz -----------------------       Plaza
Posada de la Estrella                  Lorenzo Ripol------------------------      Garcia
Posada Secreta                           Manuel Román ----------------------     Mercadillo
Casa de Huéspedes                    Telesforo Molano-------------------  Plazuela de Aragón
Posada Secreta                           Ramón García-----------------------         Sillería
Casa de Huéspedes                    Antonio Raposo---------------------         Nueba
(Archivo Municipal de Trujillo. Legajo 1155.8)

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7 de enero de 2012

Fraile o lego. Médico o embustero.


   No son pocas las cartas personales que custodia el arca. Las razones de que el archivo trujillano conserve documentación epistolar son diversas. En ocasiones aparecen unidas a expedientes de los que constituyen parte y cuyo contenido completa un proceso concreto. En otras ocasiones, hemos de suponer que documentación personal de alguno de los regidores o corregidores acabó confundida con documentos oficiales que habrían de depositarse en el arca. A veces, en algunas de las cartas remitidas por los representantes de la ciudad en la Corte o en la capital de la Provincia (Badajoz), encontramos una extraña mezcla de alusiones personales y datos y noticias que interesan al ayuntamiento sobre las diligencias en curso ante las autoridades competentes.

   En el caso del documento que Marisa López Rol ha sacado del arca, desconocemos las razones por las que una carta que desde la madrileña hospedería que los dominicos tenían en el convento de la Pasión remitía fray Cristóbal Donaire al también dominico del monasterio de la Encarnación en Trujillo, fray Miguel López de Pinilla, acabó mezclada con noticias remitidas fundamentalmente desde Badajoz a los regidores García de Alarcón y Orellana y Antonio de Orozco en los últimos años del siglo XVII.

   En su reverso aparece una nota ("Diferentes memorias y papeles y aquí la carta del avogado de la ziudad sobre el pleito de Guadalupe") que nada tiene que ver con su contenido ni con la documentación que le acompaña en el legajo.

   ¿Y qué noticias daba fray Cristóbal a fray Miguel? Pues además de recordarle que cobrase del prior de la Encarnación los chorizos y jamones remitidos a Madrid, le ponía en alerta sobre un personaje digno de nuestra mejor picaresca. El padre Pedro Fuster, don Vicente García de Ochaita o don Francisco Gorbea, personalidades varias asumidas por un curioso personaje sobre el que el dominico madrileño ponía en alerta al trujillano.


1699, febrero 26. Madrid.

Muy Reverendo Padre Procurador

La tengo escrito a Vuesa Paternidad en los correos antecedentes que tomase del Padre Prior de la Encarnación 105 reales y servirán en quenta de los chorizos y jamones que me embió y hasta ahora no e savido si los a reçivido=
Los años pasados vino a esta Corte un fraile de la Orden de la Provinçia de Valençia que alborotó el mundo con deçir que era santo y después aca pareze que Dios le a dejado de su mano, él se llamava el padre Pedro Fuster y aviendo cometido graves delitos la relijión le recojió y le entregó a su Provinçia y le condenó en medio año de cárçel; él tubo la forma de salirse de la prisión y ya que pareçe le teníamos olbidado por que no havía notiçia del, a pareçido en un lugar de Vizcaya cerca de la Peña de Orduña donde andaba bestido de seglar y se metió a médico en aquel lugar y tubo modo para probar que era ydalgo, casose ynfaçie eclesie con una moza de 19 años, y otro médico que havía en el lugar biendo que le hacía mal terçio le pidió los títulos de médico, el se alló sin ellos y determinó venir a esta Corte a sacarlos como lo hizo, no los podiendo conseguir porque le mandavan pareçiese a examen. Un quñado suyo que venía en su compañía que así le devemos llamar, viendo que no quería pareçer ante los examinadores le rompió una maleta que traía mui guardada y le halló algunas bestiduras de fraile de la orden por cuya razón se audiento y se volvió a vestir de fraile, entró en muchas casas de señores de Madrid de noche diziendo que venía de Roma, adonde le havían absuelto de todo lo pasado, pidiendo ayuda de costa para yr a su combento, que así se lo avía mandado el General; muchos señores contribuyeron y quando llegó a notiçia de la orden este suçeso ya avía salido de Madrid y havía pasado por Toledo; tienese notiçia de que ba a la Extremadura; el se llamaba antes don Biçente Garçía de Ochaita y él se biste unas bezes de freile de San Antón y otras vezes de seglar; él lleva unos títulos de médico que se a de llamar preçisamente don Françisco Gorbea para arreglarse a los títulos; él se hizo tan conoçido que no dejara de haver algunas personas en esa ziudad que le conozcan. Suplico a Vuesa Paternidad que si acaso tubiere notiçia de este sujeto procure recojerle por que ya vera Vuesa Paternidad el descredito tan grande que se a seguido y sigue a la relijión, expeçialmente si le coje la Ynquisizion, que no se descuidara en haçer la dilijençia y son tantos los enredos y disparates que a hecho que no es fáçil reduçirlos a una carta. Solo hago a Vuesa Paternidad savidor de algo para que no se descuide si acaso tubiere fortuna de recojerlo y dar hávito para que la Religion vea lo que a de haçer con este malbado hombre. Vuesa Paternidad puede notiçiar esta al Padre Prior de la Encarnazión para que se esté con cuidado por todas partes= En el pleito se van siguiendo los términos, no se perderá punto y se procurará efectuar quanto antes. Nuestro Señor guarde a Vuesa Paternidad muchos años como deseo. De la Hospedería de Madrid y febrero 26 de 1699
Servidor i amigo de Vuesa Paternidad
Que sus manos besa

Fray Christobal Donaire

Muy Reverendo Padre fray Miguel Lopez Pinilla

(Archivo Municipal de Trujillo. Leg. 159.1)



Fra Angelico. Santo Domingo de Guzmán. Museo San Marco. Florencia.

31 de diciembre de 2011

Martín Muñoz, pregonero


   Escuchamos en otro momento la voz del pregonero que, precedido de la música, hizo saber a los trujillanos la aprobación de sus ordenanzas.
   Su voz es la voz del concejo. A través de él los trujillanos conocen los acuerdos más importantes que el ayuntamiento toma y será quien dará a conocer los arrendamientos que la ciudad realiza de sus distintas rentas y bienes de propios. Serán sus pregones los que dan a conocer y preceden a la puja de las obras que la ciudad ha de realizar.
   Su salario es abonado por el concejo, remuneración a que se suman, en ocasiones, diversas cantidades como gratificación por pregones realizados con motivo de circunstancias excepcionales.
  El arca del concejo no solo nos muestra estos aspectos, sino que además nos dejará "ver" el aspecto que alguno de estos pregoneros mostraría ante sus vecinos. Porque el ayuntamiento se encargaba en ocasiones de pagar su "uniforme" y las cuentas que nos da el mayordomo Bartolomé de Rodas detallan lo gastado en las ropas del pregonero Martín Muñoz en 1670.


Memoria de lo que se ha gastado en el bestido y recados para Martín Muñoz, pregonero de esta mui noble y mui leal ciudad de Truxillo y de su horden en el año de mil seiscientos y setenta.
De ocho varas de paño a dos ducados, ciento y setenta y seis reales ........................     176 R.
Forro de calçón y ropilla, veinte y seis reales ...........................................................     026
Una camisa, treinta y quatro reales ...........................................................................     034
Un sombrero, quinçe reales .......................................................................................     015
Unos çapatos, veinte y dos reales ..............................................................................     022
De çintas de hiladillo y listones para el sombrero y faldriquera, doçe reales ...........    012
Una corbata, doçe reales ...........................................................................................     012
de hechura, hilos y botones, treinta y seis reales ......................................................     036
                                                                                                                                        333
(Archivo Municipal de Trujillo. Leg. 122)


24 de diciembre de 2011

Aquí venimos señores, a pedir el aguinaldo


   
     Llega la Navidad y con ella la vieja costumbre de pedir el aguinaldo.  Tradición que poco a poco ha ido perdiéndose pero que aún recordamos "los de cierta edad".  También de este hecho el arca atesora información.
     En las navidades de 1717, los porteros del ayuntamiento de Trujillo se dirigen muy respetuosamente a la corporación solicitando, según la costumbre, una pequeña aportación que ayude a pasar las fiestas. No será la única petición que llegue al corregidor y capitulares de la ciudad. Algunas instituciones religiosas felicitan igualmente al ayuntamiento trujillano, les hacen saber que les tienen en sus oraciones y que en sus manos ponen el remedio de su pobreza. 

 1717, Trujillo.

    Juan Verrozano y Antonio Mateos, criados de Vuestra señoría y sus porteros, nos ponemos a sus pies y les damos las pasquas del nazimiento de nuestro redemtor, por cuio respetto suplicamos a Vuestra señoría nos favorezca como acostumbra para ayuda a nuestras familias en estas santas pascuas, y con los prinzipios de año prospere el zelo en la maior grandeza de Vuestra señoría para nuestro amparo.
   Juan Verrozano (rúbrica)                        Antonio Mateos (rúbrica)
(Archivo Municipal de Trujillo. Leg. 396.2)


18 de diciembre de 2011

Tiempo de exámenes


    Junto a grandes noticias, eventos trascendentales en el devenir de Trujillo o el país, el arca del concejo conserva pequeñas historias a través de documentos muy diversos que reflejan el día a día de los trujillanos a lo largo del tiempo y que conforman la historia real de la ciudad.
   Es tiempo de exámenes y hoy sacamos del arca algunas "muestras" de aquellos alumnos que, en 1850 como ahora, debieron demostrar en algún momento los resultados de su trabajo y esfuerzo. Así lo hizo Escolástica Gómez, alumna de la maestra Eulalia Comella. Otros tiempos, otros contenidos, otros sistemas de aprendizaje, pero siempre el valor que el concejo de Trujillo dio a la formación de sus jóvenes y que le llevó a financiar, desde época medieval, la enseñanza en sus escuelas. 

(Archivo Municipal de Trujillo. Leg. 926.21)


6 de diciembre de 2011

¡Viva la Nación, viva el Rey, viva la Constitución!

    En 1812, la plaza mayor de Trujillo había sido escenario de la proclamación en la ciudad de la Constitución aprobada por las Cortes en Cádiz. El ayuntamiento trujillano "la recivió con indecible gusto y veneración; todos sus individuos se brindaron a porfía en emplearse a que con el más sumptuoso aparato y brevedad tenga efecto su publicación, ofreciendo contribuir cada uno con quanto se necesite para tan solemne acto". Incluso, en cumplimiento de un decreto ulterior de las Cortes gaditanas, el 24 de noviembre de 1812 la plaza mayor de Trujillo, como la de tantos pueblos españoles, pasó a llamarse plaza de la Constitución, en recuerdo del memorable acto de publicación de la carta magna hecha por los trujillanos.
    Para quienes vieron colmadas sus esperanzas con el texto constitucional, la vuelta de Fernando VII supuso el fin de sus sueños al negarse el rey a jurar la Constitución, lo que significó el inicio de la restauración absolutista.
    Hasta 1820, en que un pronunciamiento militar en Las Cabezas de San Juan protagonizado por el comandante Rafael Riego, obligará al rey a marchar nuevamente por la senda constitucional. El liberalismo español se impone al régimen absolutista y los liberales trujillanos reciben con alegría los cambios.
    En 16 de marzo de 1820, apenas diez días después de que el rey jurase de nuevo la Constitución de 1812, el ayuntamiento trujillano procede a dar cumplimiento a las órdenes que se trasmiten desde la capital y que recuperan muchos de los decretos emitidos desde Cádiz en 1812. Conforman este ayuntamiento conocidos defensores de las ideas constitucionales con Lesmes Bravo a la cabeza, personaje fundamental en Trujillo durante los difíciles años de la ya alejada pero aún recordada guerra. Junto a él Agustín Atocha, su alcalde segundo, Nicolás Moreno, Pablo Martínez, Antonio Pastor, Miguel Mateos, Sebastián Mansilla, José Spina y Francisco López, regidores, y los síndicos Manuel Toril y Manuel Flores.
    Acuerdan ese día cumplir el decreto de las Cortes de erigir una lápida en la plaza recobrando su perdido nombre de Plaza de la Constitución, eligiendo para ello la llamada casa de la Aceitería, en el portal llamado del Pan, allí donde Antonio Ponz nos describe hacia 1778  un escudo de la ciudad entre pilastras corintias y rematado por una estatua que representa la justicia. En la inscripción que Ponz leyó, "Esta ciudad mandó hacer esta obra de estos portales siendo Corregidor de ella por S.M. D. Juan de Lodeña, año de 1586", los consistoriales trujillanos deciden que aparezca una nueva inscripción, "Plaza de la Constitucion de la Monarquia Española jurada  por el Rey D. Fernando septimo".
    Un repique general de campanas e iluminación en la noche del día 18 y una misa solemne con Te Deum en Santa María la Mayor el día 19, con asistencia de las autoridades civiles, eclesiásticas y militares, dieron inicio a una serie de celebraciones que tuvieron su punto culminante los días 2 y 3 de abril.
    Pero antes deciden que en el sitio más público se fije la proclama siguiente
 
       Ciudadanos españoles, dignos havitantes de Trugillo.
    El Ayuntamiento Constitucional se acava de establecer en esta ciudad. Llegó el momento que tanto importa á todos los españoles amantes del bien general y felicidad pública. El Rey aceptó y juró la Constitución de nuestra Monarquía el 7 y 8 del presente, y nuestros representantes acaban de hacerlo para el desempeño de los cargos que en virtud de la Ley los ha transferido este pueblo. Sepan por todas partes que esta gran Nación y su Monarca se hallan reunidos para hacer el bien general de todos sus conciudadanos. Esta firme creencia esparcida por todos los ángulos de la España difunda en nosotros un buen espíritu de paz, concordia y unión. Mantengamos y defendamos la libertad Constitucional, cuyos principios están impresos en nuestros corazones. Hagamos más, preparemos las generaciones futuras al nuevo orden de cosas que las circunstancias han producido; acostumbremos á aquellos tiernos vástagos, y a los que existen a ser dichosos desde sus primeros años por la felicidad pública, y a que reconozcan siempre, a pesar del lenguage de los aduladores y perversos, que una Constitución sabia les preservará de los peligros en que hemos estado embueltos, y que una justa libertad añade nuebo precio a los sentimientos de amor y de fidelidad, de los quales la Nación ha dado pruevas a sus Reyes: ¡Ojalá que este día en que todos nos unimos por la Ley, forme en la historia una época memorable!. Sí la hará sin duda profesando todos una sola opinión, un solo interés, una sola voluntad, la adhesión a la Constitución y el deseo ardiente de la paz, de la felicidad y prosperidad de la España, conservando inscrito en nuestros corazones, viva la Nación, viva el Rey, viva la Constitución.
(Archivo Municipal de Trujillo. Leg. 422. Fol. 2-2v)

    El gran acto de publicación de la Constitución habría de celebrarse el jueves 2 de abril a las nueve de la mañana ante todos los trujillanos, convocados por bandos. Una solemne procesión civil acompañaría al texto constitucional que, en bandeja de plata, se llevaría hasta un hermoso tablado en el que bajo dosel se pondría el retrato del rey Fernando. Agustín Orellana, Comandante de Armas de la ciudad, asistiría como escolta acompañado por la tropa que pudiera reunir. ¿Y después?  Siendo Trujillo, ninguna forma mejor de celebración que capeas, "en demostración de regocijo para diversión del publico". Por la noche, repique de campanas, iluminación y música.
    Tras el acto cívico, las parroquias de la ciudad serían escenario el 3 de abril del juramento de la Constitución por los trujillanos. A las nueve de la mañana los párrocos habrían de oficiar misa solemne previa al juramento, con asistencia de uno de los regidores o alcaldes acompañados por un escribano que darían fe de dicho juramento. Así se hizo en Santa María, San Martín, Santo Domingo, San Andrés, Santiago, San José y en las parroquias de los Arrabales de Aldea del Obispo y Aldeanueva de Centenera. Capeas, campanas, iluminación y música cerraron el festejo.
    Pero "deseando esta corporación felicitar a S.M. dando una prueva de su lealtad y gratitud por tan feliz acontecimiento, no pudiendo sus Individuos distraherse de sus tareas y obligaciones que les impone la misma Constitución", el ayuntamiento trujillano delegó tal misión en el conde de Noblejas, Mariscal de Castilla y unido a la ciudad por lazos familiares, y en su vecino Manuel Malo de Molina, residente desde 1818 en Madrid como Diputado de los Reinos, comisionándoles para que "se presenten en nombre de este Ayuntamiento Constitucional y de su noble y leal vecindario feliciten al mejor de los Reyes don Fernando séptimo por haver, como Padre amoroso, ohido benigno los justos clamores de sus pueblos para que se guarde y cumpla un Código tan detenida y sabiamente sancionado por los representantes legítimos del Pueblo".
    José Cecilio Bernet y García, secretario del Ayuntamiento Constitucional de Trujillo certificó el acto principal y a través de sus palabras asistimos en la plaza trujillana a la proclamación de una Constitución que tampoco ahora tendría una larga vida.


    José Cecilio Bernet y García, secretario interino del Ayuntamiento Constitucional de esta ciudad de Truxillo
    Certifico: que habiendo recivido este Ayuntamiento constitucional el Real Decreto de diez y seis de marzo último, acordó en acta de veinte y tres del mismo, que el día dos del corriente mes de abril á la hora de las nuebe de su mañana se verificase en la plaza Mayor de esta ciudad la publicación de la Constitución Política de esta Monarquía, sancionada en Cádiz por las Cortes generales y extraordinarias de la Nación en el año de mil ochocientos doce, haciéndose saber por bandos á todos los vecinos para que concurriesen á tan solemne acto. En efecto, llegado el citado día salió el Ayuntamiento de las casas consistoriales con el Libro de la Constitución, que fue conducido en una bandeja de plata por mi el secretario en medio de la Corporación, á la que acompañaron los señores Vicario Eclesiástico, Juez de Primera Instancia y Comandante de las Armas de esta ciudad, precediendo á el Ayuntamiento una partida de cavallería que por casualidad pasaba por ella y fue detenida por el Sr. Alcalde primero don Lesmes Bravo para más solemnizar el acto, y detrás de dicha Corporación seguía otra partida de Ynfatería de este Regimiento de Milicias Nacionales con su oficial y tambores; y en esta forma llegó el Ayuntamiento á un magnífico tablado que se había formado en medio de dicha Plaza adornado con la mayor decencia y colocado á su testera el retrato del Rey bajo de un magestuoso dosel y en seguida por referido señor Alcalde se me mandó (avisando antes al numeroso concurso de personas que se hallaba presente) que leyese en alta voz referida Constitución, como así lo executé y concluida la lectura volvió el Ayuntamiento a las casas consistoriales con el mismo orden, habiéndose repicado las campanas antes y después de la publicación, y tanto en este acto cuanto en los de los regocijos públicos que hubo para solemnidad, no se advirtió en este fiel y leal vecindario el mas leve alboroto, alteración, ó desorden; y para que así conste, de acuerdo del Ayuntamiento firmo la presente, con el visto bueno de los señores Alcaldes Constitucionales, en esta ciudad de Truxillo a cuatro de abril de mil ochocientos veinte =entre renglones =me=
Lesmes Bravo  Alcalde 1º (rúbrica)
 Agustín Orellana Comandante de las Armas (rúbrica)
(Archivo Municipal de Trujillo. Leg. 1230.1)